La fuerza joven que transforma territorios

Cuando se habla de juventud, a menudo se dice que son el futuro. Sin embargo, para Sabrina Burgos, educadora y acompañante juvenil de Fe y Alegría Colombia, esa idea se queda corta. Su experiencia le ha enseñado que las y los jóvenes ya están transformando sus comunidades aquí y ahora.
"Una de las cosas que más me han enseñado las chicas y chicos es que tienen una posibilidad de crear alternativas que seguramente el resto no habíamos visto", explica.
Fe y Alegría, organización aliada de Alboan desde hace años, acompaña a jóvenes de distintos territorios de Colombia en procesos de participación, formación y liderazgo. En muchos casos, son ellos y ellas quienes identifican los problemas de sus barrios y ponen en marcha iniciativas para darles respuesta.
Es lo que ocurre en Cartagena, donde un grupo de jóvenes decidió implicarse en el cuidado de una reserva de manglar situada dentro de la ciudad. Organizan jornadas de limpieza, promueven acciones de sensibilización ambiental y participan en la siembra de nuevas plantas para proteger este ecosistema.
El arte como punto de encuentro
Pero la transformación no llega solo a través de proyectos medioambientales. El arte también ocupa un lugar central. La música, la danza o el teatro son herramientas que ayudan a generar vínculos, fortalecer la autoestima y crear espacios de encuentro.
A través de estas actividades, muchos jóvenes han conseguido recuperar lugares que antes estaban asociados a la violencia, la inseguridad o el consumo de drogas, convirtiéndolos en espacios para la convivencia y la participación comunitaria.
En 2015, este trabajo dio lugar a la creación de una red juvenil que impulsó la iniciativa de las llamadas "juventudes indignadas". Cada año, los grupos analizan la realidad de sus comunidades, identifican las situaciones que les preocupan y desarrollan acciones para intentar cambiarlas.
La experiencia ha ido creciendo y ha cruzado fronteras. Gracias al trabajo conjunto entre Fe y Alegría y Alboan muchos de estos aprendizajes han llegado también a Euskadi a través de espacios de intercambio con la Red de Jóvenes de Alboan-Gazte Sarea.
Para Sabrina Burgos, uno de los mayores valores de esta relación es precisamente el aprendizaje mutuo. Señala cuestiones como el voluntariado juvenil o los retos relacionados con la salud mental tras la pandemia como ámbitos en los que ambas organizaciones pueden seguir construyendo juntas.
También reivindica una forma de entender la ciudadanía basada en el cuidado: de una misma persona, de quienes la rodean y del entorno en el que vive.
