200.000 mujeres prostituidas en España: Amelia Tiganus desmonta el sistema que nadie quiere ver

¿Sabías que España es el primer país de Europa en consumo de prostitución? Mientras lees esto, hay aproximadamente 200.000 mujeres en situación de explotación sexual en este país. Una realidad que factura 5 millones de euros al día y que opera con la misma lógica que cualquier negocio: captación, marketing y demanda garantizada.
En el último episodio del podcast Contracorriente, de Alboan, la activista y escritora Amelia Tiganus pone nombre, rostro y análisis político a este sistema. Y lo hace desde un lugar que ningún manual académico puede replicar: su propia experiencia.
Quién es Amelia Tiganus: de superviviente a referente del abolicionismo feminista
Nacida en Rumanía, Amelia vivió cinco años dentro del sistema prostitucional. Lejos de quedarse en lo autobiográfico, ha transformado esa experiencia en acción: es autora de La revuelta de las putas, fundadora del proyecto social Margui, cofundadora de la Federación Estatal de Mujeres Abolicionistas e imparte formaciones sobre violencia sexual en toda España, Europa y América. Más de 2.000 conferencias y talleres avalan su trayectoria.
¿Por qué España lidera el consumo de prostitución en Europa?
Amelia identifica tres factores estructurales que explican esta realidad:
- La ideología machista que normaliza que los cuerpos de las mujeres existen para satisfacer deseos masculinos.
- La posición geográfica de España como puerta de entrada al sur de Europa, lo que la convierte en país de destino y tránsito de redes de trata.
- La permisividad del Estado, que bajo la alegalidad permite que las redes de proxenetismo operen con total impunidad, con más de 1.700 burdeles con licencia de hotel en todo el territorio.
"El consumo de prostitución no es algo natural. Los proxenetas hacen campañas de marketing para convertir el consumo de mujeres en una actividad de ocio." — Amelia Tiganus
El perfil del putero: tres arquetipos que el sistema silencia
Amelia rompe con la idea del consumidor anónimo e invisible. En La revuelta de las putas describe tres perfiles que conviene conocer:
- El putero "majo": busca afecto comprado y obliga a las mujeres a estar emocionalmente presentes durante el abuso, añadiendo una capa de violencia psicológica al daño físico.
- El putero macho: reproduce lo que ve en la pornografía y necesita validar su masculinidad hegemónica a través del ejercicio del poder sobre un cuerpo.
- El putero sádico: encuentra en la prostitución el espacio donde ejercer violencia, humillación y control sin consecuencias legales ni sociales.
Uno de cada tres hombres en España reconoce haber pagado por sexo al menos una vez. No son monstruos invisibles: son padres, compañeros, jefes, amigos.
Las secuelas psicológicas: más trauma que los veteranos de guerra
Uno de los datos más impactantes del episodio tiene que ver con la salud mental. Estudios recientes demuestran que las supervivientes de prostitución presentan tasas más altas de estrés postraumático que veteranos de guerra. La disociación —separar mente y cuerpo para sobrevivir— es una respuesta al abuso constante que deja marcas permanentes en la salud física, emocional y moral de las mujeres.
Pornografía, redes sociales y la fabricación de nuevas víctimas
Amelia alerta de que la pornificación de la cultura y las redes sociales están generando víctimas a escala industrial. Jóvenes que acceden a pornografía violenta desde los 8 años —muchas veces sin buscarlo, a través de pop-ups en videojuegos— están siendo educados sexualmente en la lógica de la dominación y la violencia hacia las mujeres.
Las niñas, hipersexualizadas desde la infancia en redes sociales, aprenden que su valor depende de cuánto deseo despiertan en los hombres. Un proceso que, según Amelia, facilita enormemente el trabajo de captación de las redes proxenetas.
El papel de la pornografía en el sostenimiento del proxenetismo
Lejos de ser un fenómeno separado, la pornografía funciona como el marketing de la prostitución: normaliza la violencia sexual, genera demanda y crea consumidores cada vez más jóvenes. Plataformas como OnlyFans representan, según Amelia, el siguiente escalón de esa misma industria: pornografía a la carta que refuerza la idea de que los cuerpos de las mujeres son mercancía accesible y personalizable.
Una pregunta que interpela a toda la sociedad
El episodio cierra con una reflexión que lo resume todo:
"Quizá la pregunta no es qué hacen ellas ahí. Quizá la pregunta es qué estamos haciendo como sociedad para que eso siga existiendo." — Amelia Tiganus
Mientras este sistema siga siendo invisible, seguirá siendo posible. La revuelta que propone Amelia no va de las otras: va de todas. De una revuelta colectiva contra una violencia que demasiadas veces no se nombra, pero que sostiene estructuras muy concretas.


