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Cuatro años de conflicto en Ucrania: acompañar la vida en medio de la incertidumbre

Cuatro años de conflicto en Ucrania: acompañar la vida en medio de la incertidumbre

Hoy se cumplen cuatro años desde el inicio de la guerra en Ucrania, un conflicto que ha provocado uno de los mayores desplazamientos forzados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, separarse de sus familias y rehacer su vida en otras regiones del país (3,7 millones) o en países vecinos (5,9 millones), según ACNUR. 

La prolongación de los combates, los ataques contra infraestructuras civiles como escuelas, hospitales o centrales eléctricas y la inestabilidad económica han generado un impacto profundo en el acceso a la vivienda, la educación, la atención sanitaria y los medios de vida. A ello se suma el desgaste emocional acumulado tras años de incertidumbre, pérdidas y trauma, especialmente en las personas mayores y la infancia, dejando a más de un tercio de los niños y niñas ucranianos desplazados. De ellos, más de 791.000 permanecen dentro del país y casi 1,8 millones viven como refugiados fuera de Ucrania, según las últimas cifras de Naciones Unidas. 

La respuesta humanitaria ya no se limita a la emergencia inmediata, sino que requiere procesos sostenidos que combinen protección, apoyo psicosocial e integración a medio y largo plazo. En este contexto de crisis humanitaria prolongada, la Compañía de Jesús, a través del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) Europa y la Red Xavier (de la que formamos parte Entreculturas y Alboan), hemos acompañado en Ucrania, Rumanía, Eslovaquia, Polonia y Hungría a 150.811 personas desplazadas desde el inicio de la guerra.

 

One Proposal: una respuesta común frente a una crisis prolongada 


La iniciativa One Proposal, coordinada por JRS Europa y la Red Xavier, de la que Entreculturas y Alboan formamos parte, es la que articula desde 2022 la respuesta común de la Compañía de Jesús. La iniciativa ha proporcionado desde entonces 822.948 servicios individuales que incluyen ayuda humanitaria de emergencia, alojamiento, apoyo psicosocial, educación e integración. Con un presupuesto total de 1,45 millones de euros en 2025, One Proposal se centró en la educación, el apoyo psicosocial, el alojamiento, la asistencia jurídica y la integración comunitaria, acompañando a las personas desplazadas desde la supervivencia hacia la estabilidad y la dignidad.

Siguiendo esta línea de trabajo, en 2025, el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) Ucrania acompañó a más de 12.000 personas desplazadas internas en Leópolis y sus alrededores, mayoritariamente mujeres con hijos e hijas, personas mayores, personas con discapacidad o que afrontan enfermedades crónicas. Una respuesta integral que combinó ayuda de emergencia, alojamiento, apoyo psicosocial, educación e integración social y que logró que más de 3.000 personas recibieran apoyo psicosocial y más de 7.500 ayuda de emergencia. 

En Rumanía, JRS acompañó en 2025 a 7.053 personas —de ellas, 5.929 refugiadas ucranianas— a través de servicios de educación, apoyo psicosocial, atención sanitaria, integración y asesoramiento legal. En Polonia, 2.142 personas recibieron apoyo combinando clases de idioma, acompañamiento psicológico e iniciativas de integración cultural. En Eslovaquia, el Family Help Centre de Trnava reforzó el acompañamiento a mujeres con hijos e hijas en edad escolar y a personas mayores mediante cursos de idioma, tutorías educativas y apoyo social. Mientras que en Hungría, el trabajo se centró en la integración laboral y el acompañamiento integral a familias desplazadas.

Esta propuesta común ha permitido combinar ayuda inmediata con procesos que refuerzan la autonomía, el acceso a derechos y la participación activa en las comunidades de acogida, adaptándose a un contexto cambiante y a la reducción progresiva de fondos internacionales en algunos países.

 

Cuatro años después: vidas que se reconstruyen


Detrás de cada cifra hay trayectorias personales marcadas por la pérdida, pero también por la resiliencia. Olena, de 67 años, vivió nueve meses bajo ocupación en Jersón antes de desplazarse a Leópolis. Allí encontró un espacio de acompañamiento. “El apoyo de JRS es muy importante para mí: me ayuda tanto financiera como psicológicamente, ya que su enfoque está profundamente centrado en las personas”, explica. Afirma que, tras una prolongada hospitalización, el acompañamiento cotidiano que le brindó el JRS Ucrania y su participación en actividades comunitarias fueron claves en su recuperación.

En Bucarest, Tetiana llegó en 2022 con su hija Veronika, diagnosticada con autismo. Durante meses, no logró acceder a terapias especializadas hasta que encontró apoyo en JRS Rumanía. “Ahora mismo me sostengo en gran parte gracias al apoyo de las especialistas de JRS. Hacen un trabajo increíble, ayudando a mi hija a convertirse en una mejor versión de sí misma. ¡No tiene precio!”, afirma. Para muchas familias, el acceso a atención psicológica y educativa especializada marca la diferencia entre la mera supervivencia y la posibilidad de proyectar un futuro digno.

En Eslovaquia, Yehor, de 56 años, participa en cursos de idioma y recibe acompañamiento psicosocial. Cuando piensa en el futuro, lo resume con claridad: “Paz y armonía en todo el mundo”. Un deseo sencillo que refleja el anhelo compartido por millones de personas.

 

Respuesta Local: El modelo de "Harrera Herria"


La solidaridad jesuita también se articula en la cercanía. Alboan, en colaboración con el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), ha impulsado en el País Vasco y Navarra el programa "Harrera Herria" (pueblo de acogida). Organizaciones como la Fundación Ellacuría, Loiola Etxea y el Centro Lasa han adaptado sus estructuras para ofrecer una acogida residencial y comunitaria digna. Los datos locales reflejan este compromiso: sólo en Bilbao, la movilización de 133 nuevas personas voluntarias ha permitido que 230 personas (en su mayoría mujeres y menores) accedan a clases de castellano y euskera. Esta acogida lingüística no se entiende como una mera transferencia de vocabulario, sino como la base indispensable para la inclusión social y la construcción de ciudadanía.

 

La incertidumbre persiste


Cuatro años después del inicio de la guerra, la incertidumbre persiste. Sin embargo, también persiste la convicción de que el acompañamiento cercano, el acceso a derechos y la construcción de comunidad son pilares esenciales para sostener la vida en medio del conflicto. Desde Entreculturas y Alboan, junto al Servicio Jesuita a Refugiados y la Red Xavier, reafirmamos hoy nuestro compromiso de seguir acompañando a las personas desplazadas dentro y fuera de Ucrania, defendiendo su derecho a vivir con dignidad, seguridad y oportunidades reales de futuro.

Más información en el Informe anual de JRS