La voz de la Amazonía resonó en la Asamblea General de la ONU

De la mano de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), Alboan acompañó a una representación amazónica en el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.
“La Asamblea General se llena de color esta semana”, exclamaba el pasado lunes 20 de abril Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General, en la ceremonia de apertura de la 25º Sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas (UNPFII, por sus siglas en inglés). Sin embargo, no solo el color ha inundado las salas y pasillos de la sede de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. Gracias a la colaboración que desde hace años Alboan mantiene con la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), Sara Diego, del equipo de incidencia política, ha sido testigo directa de que esos colores son sinónimo de sabiduría, respeto, memoria, cultura; son demandas, son defensa y son resistencia.
A lo largo de sus 25 años de historia, el Foro ha contribuido a hitos clave a nivel internacional: impulsó el proceso que condujo a la adopción de la Declaración de ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, sentó las bases de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas de 2014 y continúa fortaleciendo la participación indígena en todo el sistema de Naciones Unidas. Se trata, por tanto, de una plataforma única que reúne a pueblos indígenas de las siete regiones socioculturales, Estados miembros y agencias de la ONU para promover el entendimiento colectivo y defender sus derechos.

Las luchas y resistencias de la Amazonía resuenan en el Foro
Un año más (van más de 10) la REPAM ha favorecido la presencia de la Amazonía en el UNFPII. Lucila Da Costa, mujer indígena Nawa de la Amazonía brasileña, acompañada por compañeras y compañeros de Alboan, Cáritas española y el CIMI (Consejo Indigenista Misionero – Brasil) participamos en los espacios de agenda del Foro y en otros eventos paralelos y reuniones con agentes internacionales y otros contactos clave de alto nivel, para denunciar no sólo las luchas que el Pueblo Nawa viene enfrentando más de 100 años, sino que también las amenazas que enfrenta la Amazonía.
Por su amplia biodiversidad y riqueza, el bioma amazónico es uno de los territorios más afectados por la expansión de actividades como la minería legal e ilegal, la tala masiva, la contaminación de ríos o el acaparamiento de tierras. Los graves impactos ambientales y sociales, comprometen derechos fundamentales como el acceso al agua, la salud, la educación, la cultura, la soberanía alimentaria y el derecho a la consulta previa, libre e informada, así como el derecho de los pueblos en aislamiento voluntario.
El territorio es un bien innegable para los pueblos indígenas, pues es su derecho y herencia como guardianes del territorio. “Lo que tenemos para dejar a nuestros hijos y nietos es nuestra tierra, nuestra cultura, nuestra sabiduría, nuestras ancestras que nos dan fuerza para sobrevivir. Dicen que somos un atraso. No lo creo. Creo que somos vida”. Lucila Da Costa. Pueblo Nawa (Amazonía brasileña)
Salud, territorio y derechos
Este año el tema central del Foro ha sido el acceso a la salud de los pueblos indígenas en contexto de conflicto. “Lo hemos dicho claramente”, expresaba , Aluki Kotierk en el discurso de clausura del Foro: “no hay salud sin tierra”. […] “El bienestar de los pueblos indígenas es inseparable de nuestras tierras, aguas y territorios. Sin embargo, las desigualdades en materia de salud a las que nos enfrentamos no son accidentales. Son el resultado de la colonización, el despojo, las industrias extractivas, la contaminación ambiental y la criminalización de nuestras culturas.”

En un año marcado por la dureza de los conflictos armados, la influencia en el orden mundial de la disputa de materias primas, combustibles fósiles, y la crisis de credibilidad y de financiación del sistema de Naciones Unidas, y los efectos, cada vez más severos, de la crisis climática, “el UNPFII ha vuelto a poner en el centro aquello que el mundo ignora con demasiada frecuencia”, manifestó A. Kotierk. [...] “Hemos escuchado claramente que los pueblos indígenas se enfrentan a los efectos más graves y, a menudo, irreversibles del cambio climático, a pesar de ser quienes menos contribuyen a sus causas. La crisis climática no es una amenaza lejana. Es una crisis de derechos humanos actual que viven en primera persona.”
Y es que, a nivel global, los pueblos indígenas enfrentan las consecuencias de un modelo de desarrollo basado en la acumulación y la búsqueda de poder, el crecimiento económico y la competencia geopolítica, que responde a los ritmos de los mercados de grandes potencias y hace caso omiso a los impactos que provocan en la explotación de la naturaleza y en la violación de los derechos humanos.
“Los pueblos indígenas no necesitamos dinero para sobrevivir; necesitamos de nuestra tierra, nuestra agua, nuestros bosques” […] “Sin territorio no hay vida. Sin agua limpia no hay salud. Sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas. Lucila Da Costa. Pueblo Nawa (Amazonía brasileña)
Nuestra misión compartida
La participación de la REPAM en el foro ha tenido un objetivo tan claro como urgente: visibilizar la realidad de la Amazonía, denunciar las violaciones de derechos y reforzar el reconocimiento del papel fundamental de los pueblos indígenas en la defensa del planeta. Son demasiadas las personas que siguen sufriendo amenazas, criminalización y violencia por defender sus tierras, sus culturas y sus pueblos. Las políticas deben prevenir estas injusticias y reconocer el gran valor de quienes defienden los derechos humanos y los territorios.
Desde Alboan creemos que acompañar estos procesos forma parte de nuestro compromiso con la justicia global y la defensa de la vida. Los intercambios son esenciales, al igual que lo es el trabajo en red para construir esperanza, fortalecer derechos y promover alternativas frente a un modelo que excluye y destruye.
Escuchar a los pueblos indígenas, aprender de sus colores y “estar cerca” (en euskera, “alboan”) de los territorios no es un gesto simbólico: es una necesidad urgente para construir un futuro más justo y sostenible para todas las personas.

