COP30: las Iglesias del Sur Global alzan la voz contra las falsas soluciones a la crisis climática

A las puertas de la COP30, las Iglesias de África, Asia y América Latina denuncian un modelo económico que perpetúa la desigualdad bajo el disfraz de “soluciones verdes”. Desde Alboan, nos unimos a su llamado por la justicia climática y la protección de la Casa Común.
La trigésima Conferencia de las Partes (COP30) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se celebrará este noviembre en Belém do Pará, en el corazón de la Amazonía brasileña. Un enclave simbólico para una cita decisiva. Y no sólo por la urgencia del calentamiento global, sino también por la fuerza de las voces que llegan desde el Sur Global.
En un contundente mensaje conjunto, los obispos de las conferencias episcopales de África, América Latina y el Caribe, y Asia han lanzado un “Llamado por la justicia climática y la Casa Común”. Un documento profético, que alerta contra las falsas soluciones promovidas desde los países y corporaciones que más han contribuido a la crisis climática.
Una denuncia desde la fe y la justicia
Las Iglesias del Sur advierten que no habrá transformación real mientras el modelo económico siga basado en el extractivismo, la explotación de comunidades más vulnerables y la mercantilización de la naturaleza. Denuncian con firmeza la instrumentalización del discurso ecológico por parte del capitalismo verde, que perpetúa el consumo sin límites bajo una nueva fachada “sostenible”.
“No se puede financiar la transición energética con los beneficios de la destrucción ambiental. No es transición si no hay justicia”, señalan.
Desde el Sur, se condenan prácticas como:
- El uso intensivo de minerales críticos (como el litio o el cobalto) que amenaza con devastar territorios y pueblos originarios.
- La expansión de megaproyectos de energías renovables sin consulta previa a las comunidades locales.
- La creciente financierización de la naturaleza, mediante mecanismos como los “créditos de carbono” o la venta de “servicios ambientales”.
Estas dinámicas, lejos de resolver el problema, alimentan las mismas lógicas que lo originaron: acumulación, desigualdad, despojo.

La crisis climática no es técnica: es moral, política y espiritual
“La crisis climática no es sólo una cuestión científica o tecnológica. Es una cuestión de justicia, de dignidad y de derechos humanos”, recoge el mensaje episcopal. Las Iglesias insisten en que la respuesta debe estar centrada en las personas, especialmente en quienes más sufren los impactos del cambio climático: comunidades indígenas, mujeres, generaciones jóvenes y migrantes climáticos.
Desde una visión inspirada por la ecología integral de Laudato Si’, el documento aboga por:
- Desvincular desarrollo y destrucción ambiental.
- Promover un modelo económico que sirva al bien común, no al lucro.
- Adoptar modos de vida basados en la sobriedad feliz, la cooperación y el respeto a los saberes ancestrales.
- Fortalecer la gobernanza climática democrática y participativa, con justicia y equidad entre Norte y Sur.
Compromisos eclesiales
Lejos de limitarse a la denuncia, las Iglesias del Sur Global asumen compromisos concretos. Reafirman su papel como agentes activos en la construcción de una respuesta justa y transformadora frente al colapso climático:
- Defender a los más vulnerables en las decisiones políticas y económicas.
- Educar en ecología integral, desde las comunidades y para el mundo.
- Vigilar los acuerdos de las COP a través de un Observatorio de Justicia Climática.
- Fortalecer alianzas intercontinentales para impulsar un cambio sistémico.
Desde Alboan, nos sumamos al llamado
En Alboan trabajamos desde hace años junto a comunidades del Sur Global que defienden sus territorios, su cultura y su dignidad frente a los impactos de un modelo extractivo injusto. Por eso, hacemos nuestro este llamado. A la ciudadanía, a las Iglesias del Norte Global, y especialmente a los líderes políticos que se reunirán en Belém:
¡No más falsas soluciones! Es hora de una conversión ecológica radical. Por la justicia, por la vida y por la Casa Común.