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Sembrar alternativas, cosechar autonomía

Alfredo Gamio

En el marco del 30 aniversario de Alboan, nos sentamos a conversar con Alfredo Gamio, representante del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) en Piura, Perú. Como organización aliada, CIPCA lleva décadas impulsando un modelo de desarrollo rural que no solo busca mejorar la productividad de la tierra, sino transformar de raíz las relaciones sociales, la equidad de género y el arraigo de las nuevas generaciones en el campo. 

A través de esta entrevista, Alfredo nos comparte los logros, los aprendizajes y los complejos desafíos de acompañar a las familias productoras en el norte peruano.
 

Una mirada integral al territorio: más allá de la producción

Para CIPCA, el desarrollo territorial no es una fórmula matemática ni una intervención puramente técnica. 

"Concebimos que el desarrollo rural debe ser el resultado de la articulación de esfuerzos interinstitucionales, pero liderado principalmente por la propia población", explica Alfredo. 

Este enfoque integral implica conectar la agricultura con dimensiones fundamentales de la vida humana: desde la promoción de derechos sexuales y reproductivos y la prevención del embarazo adolescente, hasta el acceso a agua segura y la incidencia política ante los gobiernos locales y regionales.

"El gran desafío histórico en el Perú ha sido acercar a la población y al Estado", señala. Para acortar esta brecha, CIPCA actúa como un puente, promoviendo espacios de concertación donde las municipalidades, los sectores de salud y educación, y las organizaciones de productores puedan dialogar, tomar decisiones colectivas y asumir compromisos reales.
 

La economía solidaria en la práctica: el reto de la asociatividad

Llevar los principios de la economía social y solidaria al día a día de una familia productora de limón, cacao o café no es tarea sencilla. Tradicionalmente, la pequeña agricultura en Piura ha dependido de intermediarios que compran las cosechas directamente en las parcelas. Aunque este sistema ofrece un pago inmediato, suele hacerlo bajo condiciones de precios desfavorables y con un gran desconocimiento por parte del productor sobre el valor real del mercado.

Frente a esto, CIPCA acompaña activamente a comités de productores y a dos cooperativas jóvenes en su proceso de consolidación. La propuesta es clara: apostar por la comercialización colectiva y asociativa para negociar mejores precios y acceder a mercados más grandes. 

Sin embargo, Alfredo reconoce con honestidad las barreras culturales de este cambio: 

"En el campo, la venta individual se cobra al instante. La venta asociativa requiere acopiar, establecer acuerdos, negociar y esperar el pago. No siempre es atractivo al principio, pero nuestro rol es demostrar que organizarse es la mejor vía para acceder a recursos públicos, fondos concursables y, sobre todo, para ganar autonomía".

Un ejemplo concreto de esta transformación tecnológica y organizativa se vive en la localidad de Malacasi (distrito de Salitral), donde una cooperativa de limón cuenta ahora con una máquina seleccionadora. Esto les permite clasificar el producto por tamaños, diversificar sus precios y responder con precisión a las demandas de distintos mercados, dejando atrás la venta en bloque de cosechas sin clasificar.
 

El relevo generacional: escuchar a la juventud que emigra

Uno de los temas que más resuena en las reflexiones actuales de CIPCA —y que comparte con redes aliadas en Europa— es el relevo generacional. ¿Qué pasa con los jóvenes que dejan el campo?

Un estudio de caso reciente realizado por CIPCA con socios de sus cooperativas arrojó luz sobre una realidad más matizada de lo que se suele pensar. "Solemos creer que el campo simplemente expulsa a los jóvenes, pero descubrimos que muchos de ellos planean volver", revela Alfredo. El estudio identificó que un sector importante de la juventud emigra temporalmente a las ciudades para reunir capital y comprar tierras, mientras que otros estudian carreras como agronomía o zootecnia para regresar con conocimientos técnicos renovados.

Para CIPCA, esto redefine la estrategia: "El trabajo para el relevo generacional no se hace solo en el campo; hay que ir a buscar a los jóvenes a las universidades y centros de trabajo en las ciudades". El reto, añade, está en que las cooperativas y asociaciones agrarias sean "terreno fértil", abriéndose a la participación de estos jóvenes y acogiendo sus propuestas de tecnificación y comercialización digital.
 

Liderazgo femenino y agroecología: el camino recorrido

La transición hacia la agroecología es otro de los grandes pilares de esta alianza. A través de la implementación de módulos de producción de abonos orgánicos (sólidos y líquidos), las familias están descubriendo que pueden mejorar la fertilidad de sus parcelas de manera sostenible y autónoma.
Es precisamente en estos espacios de innovación donde las mujeres están asumiendo un rol protagónico. Gracias a la incidencia de CIPCA para modificar los estatutos de las organizaciones, la participación femenina en la toma de decisiones es hoy una realidad tangible. "En este viaje me acompaña la presidenta de una de nuestras cooperativas; es la primera vez que una mujer ocupa ese cargo. Y en la otra cooperativa, la vicepresidenta también es mujer", comparte Alfredo con orgullo.
 

El valor de la comunidad "Comparte"

Para CIPCA, formar parte de la comunidad de interaprendizaje Comparte —impulsada por Alboan y la red jesuita— es un soporte fundamental. Alfredo destaca el valor de las herramientas comunes de seguimiento socioambiental, la formación de los equipos técnicos en agroecología y el enfoque transversal de género. "Es un espacio que nos nutre de herramientas y nos orienta en el acompañamiento diario a las organizaciones", concluye.

La labor en el norte de Perú sigue su curso, enfrentando desafíos urgentes como la reducción de las pérdidas en los procesos de cosecha (que hoy rondan entre el 40% y el 50%) y la consolidación del recién creado Consejo Regional del Sistema de Garantías Participativas (SGP) para certificar la producción orgánica local. Con el apoyo de Alboan, CIPCA continúa demostrando que la soberanía alimentaria y la justicia social se siembran día a día, de manera colectiva y con los pies en la tierra.