¿Dónde nace la esperanza? Mirar el mundo desde quienes sufren

¿Dónde podemos encontrar esperanza cuando las guerras, la pobreza, la desigualdad y los desplazamientos parecen ocupar cada vez más espacio? Para Patxi Álvarez de los Mozos, quizá la respuesta no esté en alejarnos del sufrimiento, sino precisamente en acercarnos a quienes lo viven.
En un nuevo episodio de A Contracorriente, el podcast de Alboan, el jesuita, sociólogo y teólogo reflexiona sobre la esperanza desde la perspectiva de las víctimas, a partir de su libro Espiritualidad de la esperanza. Una conversación que cuestiona nuestra manera habitual de mirar la vulnerabilidad y plantea otra forma de entender la esperanza: no como optimismo, sino como compromiso con la realidad.
Esperanza con barro en los zapatos
Una de las ideas centrales de la conversación es la diferencia entre esperanza y optimismo.
“El optimismo es un cálculo y la esperanza no lo es. La esperanza no calcula.”
Álvarez de los Mozos habla de una “esperanza con barro en los zapatos”: una esperanza que no observa la realidad desde la distancia, sino que se implica en ella y acompaña a las personas que la viven.
Desde esta perspectiva, las víctimas no aparecen únicamente como receptoras de ayuda. Son también personas capaces de organizarse, resistir, crear comunidad y construir futuro.
Las víctimas como protagonistas de la esperanza
Para el entrevistado, acercarse a las personas que sufren permite descubrir mecanismos de superación que a menudo pasan desapercibidos desde fuera.
“Las víctimas tienen esperanza y nos anuncian la esperanza.”
El episodio recoge diferentes experiencias vividas por Álvarez de los Mozos en países como Camboya, India, Honduras o Indonesia.
Una de ellas es la de un hombre camboyano con discapacidad provocada por una mina antipersonal. A pesar de haber perdido ambos brazos, aprendió a escribir y utilizaba esa capacidad para enseñar a otras personas. Su mensaje, según recuerda el entrevistado, era sencillo:
“Si yo he podido, vosotros también podréis.”
Son historias que muestran cómo las personas en situaciones de vulnerabilidad pueden convertirse también en agentes de transformación.
De la ayuda a la amistad
Otro de los conceptos que atraviesan la conversación es la necesidad de superar una relación basada únicamente en la ayuda.
Álvarez de los Mozos diferencia entre el servicio, que puede situar a las personas en una relación desigual, y la amistad, que permite encontrarse “a la misma altura” y establecer una relación verdaderamente humana.
Esta mirada también cambia la forma de entender las migraciones y la pobreza. En lugar de contemplar a las personas migrantes o empobrecidas únicamente desde sus necesidades, propone reconocer sus capacidades, experiencias y recursos.
El mundo también puede cambiar desde abajo
La conversación aborda además la capacidad de las víctimas para transformar las sociedades.
Álvarez de los Mozos recuerda procesos históricos vinculados a los derechos humanos, la universalización de la salud y la educación, la revolución feminista, la protección de la naturaleza o la desaparición de la esclavitud. Según plantea, muchas de estas transformaciones fueron impulsadas por personas y colectivos que defendieron posibilidades que inicialmente parecían difíciles de imaginar.
“Yo creo que el mundo se ve mejor desde abajo que desde arriba, pero tendemos a mirarlo desde arriba.”
Esta idea conecta también con otro de los conceptos tratados en el episodio: la aporofobia, el rechazo hacia las personas pobres. La conversación plantea cómo acercarnos a quienes viven situaciones de exclusión puede interpelarnos y cuestionar nuestra propia forma de vivir.
¿Qué hacemos cuando perdemos la esperanza?
Hacia el final del episodio aparece una pregunta especialmente directa: ¿qué podemos hacer cuando sentimos que nada cambia?
La respuesta pasa por acercarse, acompañar y compartir la vida con otras personas. Pero también por ampliar nuestra perspectiva temporal: algunos cambios no sucederán durante nuestra propia vida y forman parte de procesos que se construyen para las siguientes generaciones.
De ahí surge otra idea fundamental: las comunidades de esperanza. Personas que caminan juntas, se acompañan y se recuerdan mutuamente que es posible continuar.
El episodio termina con una pregunta que resume toda la conversación:
“¿Dónde están las personas que me pueden enseñar a esperar?”
Una invitación a mirar de frente una realidad herida sin permitir que el sufrimiento tenga la última palabra.
Escucha el episodio completo de A Contracorriente, el podcast de Alboan, y descubre otra forma de entender la esperanza: desde quienes la construyen cada día.


