La Amazonía tiene nombre de mujer: la voz de Anitalia Pijachi frente a la crisis climática

Cada año, entre 170 y 200 personas son asesinadas por defender la naturaleza, y la mayoría de estos crímenes ocurren en América Latina. Detrás de esas cifras hay historias invisibles de mujeres indígenas que arriesgan su vida para proteger los territorios de los que depende el equilibrio climático del planeta.
En el último episodio de A Contracorriente, Anitalia Pijachi —líder indígena amazónica, sembradora y protectora de semillas— comparte una mirada profundamente humana sobre la Amazonía, el liderazgo femenino y la urgente necesidad de reconciliarnos con la naturaleza.
La Amazonía no es un recurso: es un ser vivo
Para Anitalia, la Amazonía no puede entenderse únicamente como un bosque.
Es el origen de los pueblos, la memoria colectiva, el hogar de miles de comunidades y uno de los principales reguladores climáticos del planeta.
Su mensaje rompe con la visión occidental que reduce la selva a una fuente de materias primas.
"No somos dueños de la tierra. Somos parte de ella."
Esta idea atraviesa toda la conversación y plantea un cambio profundo en nuestra forma de entender el desarrollo.
Las mujeres indígenas: guardianas de la vida
Uno de los grandes mensajes del episodio es el papel que desempeñan las mujeres indígenas en la defensa del territorio.
Mientras el extractivismo avanza con minería, deforestación y explotación petrolera, ellas continúan sembrando alimentos, preservando semillas y transmitiendo conocimientos ancestrales.
Su liderazgo nace del cuidado.
No defienden únicamente un bosque. Defienden la vida.
Su labor incluye:
- Protección de semillas nativas.
- Conservación del territorio.
- Educación de las nuevas generaciones.
- Transmisión de conocimientos ancestrales.
- Defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
La crisis climática comienza en nuestra forma de vivir
Anitalia sostiene que el verdadero problema no es únicamente ambiental.
Es espiritual, cultural y humano.
El consumismo, la desconexión con la naturaleza y la búsqueda permanente de acumulación han generado una sociedad incapaz de comprender que depende completamente de los ecosistemas que destruye.
Según explica, proteger la Amazonía implica cuestionar nuestro propio modelo de consumo.
Cada decisión cotidiana tiene un impacto directo sobre territorios que muchas veces ni siquiera conocemos.
Defender la tierra también significa defender los derechos humanos
Las personas defensoras del territorio enfrentan amenazas constantes.
- Violencia.
- Criminalización.
- Desplazamiento.
- Asesinatos.
Sin embargo, continúan resistiendo porque entienden que proteger la naturaleza significa proteger el futuro de todas las personas.
La conversación recuerda que la crisis climática ya no pertenece al futuro.
Está ocurriendo ahora.
Y afecta especialmente a quienes menos han contribuido a provocarla.
Cinco aprendizajes que deja este episodio
- La Amazonía sostiene el equilibrio climático del planeta.
- Las mujeres indígenas lideran la protección de la biodiversidad.
- El consumismo alimenta la destrucción ambiental.
- La naturaleza no nos pertenece; nosotros pertenecemos a ella.
- La solución requiere transformar nuestra relación con el planeta.
Un llamado a mirar la Tierra de otra manera
El testimonio de Anitalia Pijachi va mucho más allá de la denuncia.
Es una invitación a recuperar la capacidad de escuchar, agradecer y convivir con la naturaleza desde el respeto.
En un momento en que la crisis climática ocupa titulares en todo el mundo, voces como la suya recuerdan que la verdadera transformación comienza cuando dejamos de ver la Tierra como un recurso y empezamos a reconocerla como nuestro hogar.
Porque, como afirma durante la entrevista, cada vez que sembramos una semilla, también sembramos futuro.
Escuchar a las defensoras de la Amazonía no es solo un acto de justicia: es una oportunidad para imaginar otra forma de habitar el planeta.


