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El aceite de la vida: mujeres que hacen del bosque un medio de vida

El aceite de la vida

En la reserva ecológica de Jambhugodha, en el estado de Gujerat (India), el bosque no es solo un entorno natural. Es también el lugar donde muchas mujeres adivasis de la comunidad de Narukot encuentran una oportunidad para generar ingresos y fortalecer su autonomía.

A partir de la recolección de semillas del árbol de mahua, tradicional en la zona, se ha puesto en marcha un emprendimiento colectivo que está creciendo de forma sostenida y organizada.
 

Del bosque a la planta de aceite

Entre los meses de abril y agosto, las mujeres recogen semillas de mahua en los bosques locales. Este trabajo, realizado de forma comunitaria, alimenta una pequeña planta de producción de aceite situada en Narukot.

En el proyecto participan alrededor de 50 mujeres, organizadas a través de Jivan Vikas Kendra (JVK), una sociedad crediticia local que actúa como base organizativa y de apoyo económico. En paralelo, la Fundación para la Investigación Xavier (XRF) y el Centro Loyola para la Investigación y Desarrollo (LCRD) acompañan el proceso con formación, asesoramiento técnico y apoyo en la mejora de la producción.

Actualmente, el objetivo de recolección del ciclo se sitúa en torno a 15.000 kg de semillas de mahua, que permiten alimentar el funcionamiento de la planta y sostener el modelo productivo.
 

Trabajo, formación y organización

El proyecto no se limita a la recolección. Las mujeres participan también en el proceso de transformación del aceite prensado en frío y en caliente, y se están formando en el uso y mantenimiento de la maquinaria.

Hasta la fecha, ya se ha formado a unas 20 mujeres en el manejo de las herramientas y en el tratamiento de los diversos productos que se extraen de la semilla, con el objetivo de ampliar la capacitación al conjunto del grupo. Además, se trabaja en la mejora de la organización de la recogida en las aldeas y en la planificación del trabajo durante la temporada de recolección.

El modelo busca reforzar el papel de las mujeres no solo como recolectoras, sino también como productoras y gestoras del proceso.

Formación en extracción aceite de mahua


Un emprendimiento que se amplía

A partir del aceite de mahua, el proyecto explora nuevas líneas de producción como jabones, cremas hidratantes e incluso derivados del residuo del proceso, como biofertilizantes o incienso.

Esta diversificación permite ampliar las posibilidades de ingresos y aprovechar mejor los recursos disponibles. También abre la puerta a la participación de más mujeres en distintas fases del proceso: desde la producción hasta el envasado.

El grupo, que comenzó con 50  mujeres, se está ampliando progresivamente hasta alcanzar el objetivo de 150 participantes activas.


Hacerlo posible juntas y juntos

Iniciativas como esta muestran el impacto real que tienen los emprendimientos liderados por mujeres en contextos rurales: generan ingresos, fortalecen la organización comunitaria y abren oportunidades donde antes había muy pocas. Pero también muestran sus límites: acceso inestable a recursos, dificultades logísticas, necesidad de formación continua y de consolidar canales de comercialización.

Apoyar estos procesos significa acompañar a las mujeres en la construcción de medios de vida dignos y sostenibles, basados en sus propios recursos y capacidades. Significa apostar por economías más justas, que nacen del territorio y se sostienen en lo colectivo.

Tu colaboración permite que proyectos como este sigan creciendo, que más mujeres puedan incorporarse y que el impacto no se quede en una experiencia puntual, sino en una transformación duradera. Porque cuando las mujeres tienen medios para emprender, no solo mejoran sus vidas: se fortalece toda la comunidad.

Ellas emprenden