Alboan, treinta años de transformación global "al lado" de la justicia
El atardecer de este 26 de febrero de 2026 tiene un brillo distinto para todas las personas que formamos parte de la gran familia Alboan. No es solo el eco del trasiego habitual de proyectos y personas que van y vienen; es el peso de tres décadas de historia que hoy se celebran con la serenidad de quien sabe que ha caminado en la dirección correcta.
Han pasado treinta años desde que, en 1996, la ONG Jesuita en el País Vasco y Navarra se inscribiera formalmente en el registro de fundaciones. Lo que nació como un cauce para canalizar la herencia misionera y proyectarla hacia el futuro se ha convertido en un referente de la cooperación internacional bajo una premisa que es, al mismo tiempo, nombre y modo de proceder: Alboan (al lado).
El nacimiento: de la respuesta a la deuda a la promoción de la justicia
Alboan no surgió en un vacío. Su origen es respuesta a un mundo convulso. A mediados de los años 90, la sociedad civil despertaba con el movimiento del 0,7% reivindicando más Ayuda Oficial para el Desarrollo, mientras los países del Sur se asfixiaban bajo las políticas de ajuste estructural y la crisis de la deuda externa de la "década perdida". Se reivindicaba con fuerza la condonación de la deuda externa.
En ese contexto de fallos de la globalización neoliberal, la Compañía de Jesús decidió que su compromiso histórico —encarnado por misioneros y misioneras— necesitaba una estructura profesionalizada capaz de integrar a laicas y laicos en una misión común.
Bajo el impulso de la Congregación General 32 y la visión transformadora del P. Pedro Arrupe, quien situó el "servicio de la fe y la promoción de la justicia" en el centro de la misión jesuita, Alboan comenzó a construir puentes. Javier Arellano, primer director de la organización (1996-2006), lo sintetiza con precisión:
"De esa experiencia de cercanía surgió el nombre, ALBOAN, en euskera ‘al lado’, ‘cerca’. El nombre señalaba un compromiso y un estilo: caminar con los pueblos del Sur sin imponer nuestro camino".
El hito fundacional: la lección de la Amazonía y el pueblo Awajún
Si hay un lugar donde Alboan "nació" de verdad, fue en la selva. El encuentro decisivo con el líder indígena Santiago Manuin en la Amazonía peruana redefinió para siempre el ADN de la organización. Las enseñanzas de Manuin quedaron grabadas como el pilar de un estilo de acompañamiento:
"No nos marquéis con la etiqueta de ‘pobres’ porque eso nos coloca en una posición de inferioridad. Descubrid nuestra riqueza. Si venís a ayudarnos, bienvenidos, pero no olvidéis que nosotros somos los responsables de nuestra vida. Caminad con nosotros sin imponer vuestro camino".
Este encuentro fue el catalizador para abandonar el paternalismo y adoptar el acompañamiento de igual a igual. Alboan entendió que su papel no era "dar voz", sino aliarse con las organizaciones del Sur reconociendo su capacidad de determinación y su riqueza propia.
Evolución del Modelo: Del proyecto a la transformación sistémica
A través de los años, Alboan ha liderado una transición estratégica que ha marcado el sector de la cooperación. La madurez de la organización se refleja en su capacidad para pasar de la asistencia inmediata a la incidencia política, entendiendo que la pobreza no es una fatalidad, sino el resultado de estructuras injustas.
Este cambio de paradigma se articula en cuatro pilares fundamentales:
- De la Ayuda a la Transformación, buscando provocar cambios en los sistemas que perpetúan la injusticia, más allá de paliar carencias.
- De trabajar 'por' a trabajar 'con', gracias a nuestras Alianzas estratégicas con organziaciones como Fe y Alegría, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), SAIPE o Gujerat.
- De la solidaridad económica a la incidencia política, integrandola educación y la movilización ciudadana para exigir responsabilidad a los estados.
- Del proyecto al proceso, apostando por programas estratégicos de largo aliento frente a la visión cortoplacista del "ciclo de proyecto".
Nuestras cinco causas justas: su impacto y los frentes actuales
Hoy, la misión de Alboan se despliega en cinco frentes donde la dignidad humana se juega su futuro:
- Justicia Socioambiental: La defensa de la Amazonía a través de organizaciones como SAIPE e instituciones como la red "Comparte", que impulsa modelos de desarrollo económico alternativo frente a la sobreexplotación de recursos.
- Migración y Refugio: El trabajo con el Servicio Jesuita a personas Refugiadas para promover la hospitalidad en un mundo de fronteras blindadas.
- Equidad de Género: El empoderamiento de las mujeres mediante programas como "Mujeres en Marcha", para que sean dueñas de sus procesos vitales.
- Educación: En alianza con organizaciones como Fe y Alegría, garantizando una educación popular y transformadora para menores en contextos de exclusión.
- Ciudadanía Global: La movilización crítica en lo local a través de redes como la red de jóvenes Gazte Sarea, conectando las realidades de aquí y allá.
Visión de Futuro: Descolonizar la ayuda en un mundo en cierre
Al cumplir treinta años, los desafíos son otros, pero la misión es la misma. Vivimos en un contexto de cierre del espacio para la sociedad civil, donde el autoritarismo persigue a los defensores de derechos y el mundo occidental y la democracia pierde influencia. El reto actual pasa por la "descolonización de la ayuda": redistribuir el poder y los recursos hacia los actores locales.
La reorganización de la Compañía de Jesús en la Provincia de España ha permitido a Alboan sumar fuerzas con Entreculturas y centros sociales locales como Centro Lasa, Loiolaetxea o Ellacuría. Juntas, buscamos renovar la capacidad de "Acompañar, Servir y Defender" en un entorno donde la desigualdad ya no entiende de fronteras.
Treinta años después, en Alboan seguimos siendo ese sueño compartido que se hace realidad en cada puente construido. Con la mirada puesta en el futuro y el corazón en las víctimas, desde Alboan reafirmamose el compromiso que el Papa Francisco nos encomendó: "Llevad esperanza". Tras tres décadas caminando 'al lado', la esperanza no es un deseo, es una construcción colectiva de dignidad.








