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Mujeres en Burundi: entre la pobreza, la falta de derechos y la lucha por la igualdad

Mujeres en Burundi: entre la pobreza, la falta de derechos y la lucha por la igualdad

Si bien las mujeres son esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de los hogares, siguen enfrentándose a un acceso desigual a los factores de producción. Más del 85% de las mujeres vive en zonas rurales, representan el 80% de la mano de obra del sector agrícola y proporcionan el 84% de la producción de alimentos. A nivel nacional, la incidencia de la pobreza es mayor en los hogares dirigidos por mujeres solteras.

El Comité para el seguimiento de la CEDAW (Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer) en su último informe sobre la situación de la mujer en Burundi establecía los puntos críticos que mostraban la desigualdad de género en el país:

  • Las elevadas tasas de abandono escolar de niñas en la educación secundaria; 
  • El limitado acceso de las mujeres a atención de la salud básica y a servicios de salud sexual y reproductiva;
  • La concentración de mujeres que trabajaban en el sector informal en empleos no cualificados y mal remunerados y sin protección social; 
  • El nulo acceso de la mujer rural a la propiedad de la tierra, los medios de producción y a la financiación.

En 2022 la tasa de alfabetización en Burundi era del 76,4% para los hombres y del 63,9% para las mujeres. Habida cuenta que esta tasa incluye a niñas y jóvenes, que son un 65% de la población, la tasa de alfabetización de la mujer adulta campesina es mucho más baja de lo que muestran las estadísticas globales. Y esto es esencial para fortalecer su capacidad de participar en el desarrollo de la comunidad.

Por otro lado, las mujeres en particular – aunque también los hombres – arrastran todavía un gran desconocimiento sobre los derechos que les asisten como ciudadanas burundesas. Se hace necesario para defender sus derechos, pues, que ellas mismas sean conscientes de ellos: si no dimensionan la importancia de tener derecho a la propiedad de la tierra, al trabajo digno, a la educación, a un reparto justo de tareas domésticas, etc., difícilmente se podrá crear un movimiento de mujeres que luche por estos derechos y los reclame ante las autoridades.

 

Violencia contra la mujer (Violencia Sexual y de Género - VSG)


Las prácticas violentas contra la mujer en Burundi, según el PNUD, muestran que al menos un 22% de las mujeres han sufrido algún episodio violento por parte de sus parejas en el ámbito doméstico, que sólo el 40% conoce y decide sobre sus derechos y su salud reproductiva, que 4 de cada 10 no pueden decidir sobre cuándo tener relaciones sexuales y que al menos 2 de cada 10 niñas sufren matrimonio precoz.

La Ley de protección de las víctimas y de prevención y sanción de la violencia sexual y de género de 2016 ofrece un enfoque integral para abordar la investigación, el enjuiciamiento y el castigo de los autores y los servicios de protección y apoyo a las víctimas. Por su parte, el Ministerio de Derechos Humanos, Asuntos Sociales y Género elaboró la Estrategia Nacional sobre la VSG y su plan de acción, que dispone que en el plano local los centros de desarrollo familiar y comunitario se encarguen de planificar y ejecutar medidas de prevención y protección contra todas las formas de VSG contra las mujeres y las niñas, y realicen actividades de sensibilización y educación.

Sin embargo, el cumplimiento de los planes de acción de esta estrategia es prácticamente nulo y es preciso el refuerzo de capacidades a nivel comunitario para la creación de células de defensa y protección de las mujeres víctimas.