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Mayoría femenina, mínimo poder: los obstáculos estructurales para la mujer en la política burundesa

Mayoría femenina, mínimo poder: los obstáculos estructurales para la mujer en la política burundesa

Tras las últimas elecciones celebradas en 2020, los datos de cargos electos desglosados por sexos – todavía vigentes - fueron los siguientes:

  • Parlamento: de 123 diputados, 44 son mujeres, es decir, el 36%. 
  • Senado de Burundi: de 36 miembros, 16 son mujeres, el 41%. 
  • Gobierno de Burundi: de 15 ministros, 5 son mujeres, 33%.
  • Gobiernos provinciales: de 18, 3 mujeres, 17%.
  • Administradores/as comunales: 118, 40 mujeres, 34%. 

A nivel más local, la participación de mujeres como candidatas a los consejos comunales y colinares fue prácticamente testimonial. Según datos del PNUD, en 2023 las mujeres representaban el 17% en los consejos comunales y sólo el 8% en los consejos colinares.

Según un estudio promovido por Alboan, actualmente la situación en las zonas de intervención de la ELTDF ha mejorado, hasta llegar casi a un 35% de presencia de mujeres en los consejos comunales. Sin embargo, a nivel de colina se está aún lejos de llegar a niveles aceptables.

Por otro lado, el estudio recabó información adicional sobre la presencia de mujeres en otros puestos técnicos de responsabilidad en las comunas: directoras de escuela, jefas de policía, sanitarias, etc.

Por lo general, hay 3 funcionarios que rodean al administrador comunal y que orientan técnicamente las acciones del administrador y las decisiones del consejo comunal: el responsable del desarrollo comunal, el responsable de los aspectos sociales y administrativos y, por último, el nuevo cargo de secretario permanente de la comuna. En todas las comunas visitadas, ninguno de estos puestos estaba ocupado por una mujer.

Asimismo, ninguna de las siete comunas encuestadas tiene una mujer al frente de la comisaría comunal; todos los jefes de comisarías comunales son hombres. Paradójicamente no hay escasez de experiencia femenina. De hecho, en la comuna de Giheta, el 60,8% del profesorado son mujeres. El problema empieza a surgir cuando entra en juego el poder de decisión. En este caso, aunque las mujeres son mayoría, este poder se confía generalmente a los hombres.

Otra categoría problemática son los partidos políticos. La fórmula es la misma para todos los partidos: en el comité que dirige el partido a nivel comunal, siempre hay un lugar reservado para la mujer que representa a la liga femenina del partido entre los seis miembros de este órgano, es decir, el 16,7%; lo mismo ocurre en la colina.

La mesa del comité está compuesta exclusivamente por hombres. Una política de Buhoro lo explica así: "En las elecciones a los órganos del partido, las mujeres son elegidas para puestos menos importantes; nunca aspiran a la presidencia, la vicepresidencia o la secretaría. Pero cuando se trata de la Liga Femenina, se interesan y aspiran a lo más alto ".

En el momento de redactar este proyecto, acababan de finalizar las elecciones para la creación del Consejo Nacional de la Juventud y las estructuras comunales y de colina de este Consejo surgidas de estas elecciones eran casi exclusivamente masculinas.

El analfabetismo es uno de los factores que impide a las mujeres participar en los órganos de adopción de decisiones, ya que se sienten inferiores a los hombres y temen ser elegidas, lo que les impide asumir ciertas responsabilidades al considerarse a sí mismas incapacitadas para ocupar tales cargos.

El otro factor que determina la no participación de la mujer en las cooperativas agrícolas es la sobrecarga de trabajo al combinar las tareas agrícolas con las tareas domésticas y de cuidado de sus hijos e hijas. Como resultado, las mujeres se ven incapaces de sumar el trabajo de largas jornadas sin descanso en las cooperativas mientras sus maridos no les ayudan con las tareas domésticas, lo que provoca un desequilibrio en detrimento de las mujeres.