En directo desde Congo

Alboan Alboan
20/02/2013
congo

Nuestra compañera Marlen Eizaguirre, junto con Marcos Ibañez, está de viaje en RD Congo para acompañar a nuestras organizaciones aliadas.

Ella nos relata, a modo de “diario”, sus impresiones. Es su primer recorrido por este país africano tan convulso como espectacular.

Crónica 1: Luces y vida

Salimos de Bilbao en una noche que todavía no ha llegado a ser día. Las calles están oscuras, vacías, la ciudad duerme.

Desde el despegue del avión que nos llevará a Bruselas vemos luces y más luces. Luces que iluminan carreteras por las que, a estas horas, muy de vez en cuando pasa un coche. Luces para iluminar las calles y que haya mayor seguridad para las personas que por ellas caminan. Esa es la imagen que me queda de mi ciudad, un lugar bien iluminado.

Llegamos a Bruselas tras haber visto nacer el día y podemos disfrutar, desde el aeropuerto, de lo que promete ser otro buen y soleado día en Bruselas. Siguiente avión y ya estamos dirección a Kinshasa.

luces

Tras pasar el tranquilo mar Mediterráneo que nos ha asustado con sus turbulencias sobrevolamos el gran desierto del Sahel. Al volar sobre este gran desierto tomo mayor conciencia de la gran diferencia y, sin duda distancia, entre las dos Áfricas: la África del Norte y árabe y la África subsahariana o negra. Son casi dos horas de avión lo que las separa, entre otras cosas. Y en este trayecto, de nuevo, turbulencias. Nos acordamos del Principito y su sabia frase: lo esencial es invisible a los ojos.

Finalmente llegamos sin problemas a Kinshasa j. La carretera que nos acerca a Kinshasa está oscura. Una oscuridad que es peligrosa para los cientos de viandantes y personas que viven en los barrios del entorno, sobre todo, porque pueden ser arrollados por cualquier automóvil. Oscuridad sí, pero vida también, vida llena de actividad. Multitud de personas, de todas las edades yendo, viendo, comprando, mirando, charlando…

Por el camino he comenzado una de mis lecturas para el viaje, “El sueño del celta” de Mario Vargas Llosa. En ella Roger un joven irlandés, parte a Congo para “iluminar” y llevar el progreso a esos países atrasados.

Marcos y yo sabemos que no vamos a iluminar a nadie sino a compartir nuestras luces y oscuridades, nuestra vida y nuestras contradicciones. Aún así me parece importante tener presente a lo largo del viaje la imagen de un Congo que me recibe, a ratos, a “oscuras” pero con una vida y una energía que contagia. Porque lo esencial es invisible a los ojos y a muchas de las teorías sobre el desarrollo que llevamos trayendo a África desde hace tiempo. Lo esencial es la vida latente tanto en la luz como en la oscuridad.

Crónica 2: Personas: ¿A qué carro te apuntas?

Hoy hemos tenido la suerte de conocer y contactar con un montón de gente. Me quedaría con dos imágenes que han estado presentes a lo largo de todo este día.

Por un lado, la imagen de aquellas personas que no hacen más que criticar a su país, criticar a sus compatriotas y señalar que es casi imposible un cambio en África.Por otro lado, está la imagen de aquellas personas que se comprometen con la realidad, dedican su tiempo, muestran un cariño profundo por sus gentes y siempre tienen confianza en ellas.

congo

Son personas con las que nos hemos topado hoy en el Congo pero nos las podemos encontrar en cualquier lugar del mundo. Todas ellas están trabajando por mejorar su sociedad pero no de la misma forma. Y la forma es importante: ¿somos conscientes de a qué carro nos subimos habitualmente?

Descubro que me resulta más molesto encontrarme con personas que sólo critican a su país cuando estoy en realidades que no son la mía. Pero es más fácil ver la viga en el ojo ajeno…

Crónica 3: Congo verde

Hoy salimos de Kinshasa para Kisantu por la carretera que une la capital con el océano. Es una carretera muy transitada por camiones que transportan las mercancías a la capital.

Poco después de salir de la capital y sus alrededores lo que me deja maravillada es el verde. Un verde vivo, de naturaleza en plena ebullición. Un verde de hierba porque los árboles han sido casi todos talados. Un verde que contrasta con el cielo azul y con la luminosidad que va adquiriendo el día tras una gran lluvia esta mañana y quizás gracias a ella.

Vamos en la furgoneta varias personas que aprovechamos el viaje hasta Kisantu y por la carretera nos cruzamos con coches y camiones cargados hasta los topes de madera cortada. Me cuentan que casi todos los coches que transportan la madera sobre su techo son de la misma marca,” Peugeot doscientos algo” que debe ser un coche muy resistente.

congo verde

Laurent, un compañero congoleño, nos cuenta que Congo es el segundo “pulmón verde” tras la Amazonía. Esta mañana ya nos han comentado en la Unión Europea que uno de sus temas prioritarios de cooperación aquí es “el clima”, es decir, el cambio climático. La reforestación de grandes zonas y el mantenimiento de reservas naturales son algunas de las acciones que apoyan para luchar contra el cambio climático.

En un momento dado del camino, Laurent nos muestra una granja en la que él colabora. En ella plantan semillas y dejan crecer los árboles hasta que los pueden replantar. Todas las personas lo hacen de forma voluntaria y él nos dice que es “nuestro local” a la lucha contra el cambio climático.

Cuando llegamos a su destino nos encontramos a un niño cargando una regadera y entonces Laurent nos cuenta que tienen un programa de educación medioambiental con los niños y niñas. Tienen un semillero y luego plantan los árboles. Su organización se llama “Centro bajo el árbol” que es el lugar preferido en África para reunirse, dialogar y compartir.

Él es el primero que es consciente de que la gente necesita la leña para comer, para calentarse, en definitiva, para tareas de supervivencia. Pero también es consciente de que solo podrán sobrevivir si mantienen un cierto equilibrio con la naturaleza.

Por eso, en lugar de ir contra las personas que talan, en la mayoría de los casos por necesidad, él apuesta por el cambio de mentalidad entre los más jóvenes. Porque cambiando la mentalidad se puede transformar la realidad. Esta es una idea que nos han repetido hoy más de una vez.

Crónica 4: Canadian pure

Canadian Pure es el nombre del agua embotellada que nos facilitan en casi todos los lugares. Es una bendición del cielo en un país tan caluroso y con falta de agua potable. Mientras me refresco y disfruto del trago de agua veo cómo en publicidad se muestra a una familia con dos hijos (un hijo y una hija) blancos como los y las canadienses.

De origen canadiense son algunas de las principales compañías mineras que obtienen grandes beneficios del Congo. Y es en sus mercados en donde se fijan los precios de muchas de las materias que luego se exportan a todo el mundo.

Vivir que el agua es un bien escaso es fácil aquí en Congo, a pesar del gran río que cruza este país. Los minerales son también bienes escasos que están generando saqueo y guerras. El otro día nos comentaban que existe una estrecha relación entre los precios de los minerales y la guerra latente en el Este de Congo.

canadian pure

Miro de nuevo a la botella, veo agua que para mí es vida. Veo también la hoja canadiense roja sobre el título Canadian Pure y no puedo dejar de pensar en cuánta sangre derramada en este país por la “maldición de la riqueza”, la “maldición de los recursos naturales”. Y me pregunto ¿por qué siempre culpamos a quien no puede tener responsabilidades? Los mercados, la riqueza, los recursos naturales ¿No seremos nosotras y nosotros con nuestra ambición depredadora y nuestra falta de solidaridad y respeto a la vida humana?

Salgo a la calle y me encuentro con unas sonrisas que me devuelven la fe en que no tiene por que ser siempre así.

Crónica 5: Rostros y rastros

Hemos venido a lo que aquí llaman “el terreno”, esto es, a los pueblos donde se encuentran las comunidades con las que trabajamos. Se trata de la zona rural, una zona entre montañas, valles con vegetación por todo lado a pesar de la deforestación que se está produciendo.

En las comunidades, nos encontramos con mucha gente (más de doscientas personas en una de ellas) porque les han convocado a las asambleas de las cooperativas en las que se va a dar cuenta de cómo va la marcha y la gestión.

Asistimos a estas reuniones, y una vez comenzada la reunión con la oración y palabras del Presidente de la cooperativa incluidas, se conforma la mesa encargada de dinamizar la Asamblea. Se solicitan personas y no tardan en aparecer varias personas para moderar y hacer la secretaría. Como al principio costaba un poco se ha animado a la gente invitándoles a participar y, especialmente a las mujeres. En una de las dos asambleas en las que estamos se anima una mujer. El procedimiento siguiente consta de una lectura de informes: informe de actividades del consejo administrativo, del tesorero y del comité de seguimiento. Después de estos informes se debate sobre aspectos relacionados con nuevas actividades, qué hacer con personas que se han ido de la cooperativa o que han muerto y el tema de las deudas. Todo esto lo hacen en kikongo, su lengua así que me entretengo observando los rostros.

rostros

Son rostros atractivos que muestran el rastro de la humanidad que nació aquí. Hay personas mayores, gente joven, hombres, mujeres... Su apariencia es seria y, cuando hablan entre ellos o en público, a ratos me parecen enfadados. Pero, de repente, en décimas de segundos esos rostros serios se transforman gracias a una sonrisa que les llena completamente el rostro y transmite alegría, cercanía y paz. Unas sonrisas que hacen que olvides la seriedad anterior y te dejes llevar por ellas.

Mi cara de susto cuando les veo “tan” serias y “tan enfadadas” discutiendo sobre un tema les divierte tanto que vuelven a transformar la seriedad de sus rostros en una alegría contagiosa que nos une a todas con carcajadas.

Crónica 6: Cuando 40 km/hora es una velocidad de vértigo

El viernes y el sábado hemos estado visitando dos de las comunidades en las que tienen su sede las cooperativas agrícolas con las que trabajamos. Hemos tenido la suerte de estar presentes en sus Asambleas y ha sido muy enriquecedor. Tanto como eso ha sido el viaje para llegar y regresar de allí.

A finales de enero y comienzos de febrero hay una pequeña semana de “estación seca” que permite recoger la cosecha esos días. Cuando llegamos, en un primer momento nos decían que estábamos en esa estación lo que podía beneficiar nuestro viaje. Pero el cambio climático se nota y la noche anterior a nuestra partida, llovió.

Salimos pronto por la mañana, paramos a hacer las compras de la comida antes de ir “al campo”, “al terreno”. La carretera, de una sola vía, combina largas zonas de arena, subidas y descenso sobre barro con zonas en las que el camino está completamente lleno de vegetación y la vía, a ratos se intuye y a ratos yo creo que se inventa.

camion

En el camino de ida un camión que sacaba el maíz recién recogido se queda sin gasolina. Hay que esperar que le traigan gasolina. Otro camión que está tras éste tiene problemas con la batería. Como estos camiones nos impiden el paso, aprovechamos para charlar, para salir del coche, estirarnos y, de repente, una explosión. La batería ha explotado. Un camión pasa al otro la gasolina, al de un rato pasan unos jóvenes a pie llevando la batería y cuando esperas que todo se vaya a demorar mucho rato ¡podemos pasar! Uno de los camiones ha utilizado la gasolina que tenía para intentar apartarse del camino y nos arreglamos para esquivar a duras penas el otro y poder seguir camino.

Por ser mundele y mujer voy de copiloto. Puedo disfrutar de un paisaje precioso pero soy consciente que voy en el asiento más peligroso. Disfruto del camino sintiéndome a ratos en los autos de choque al aire libre y otros ratos delante de la máquina para renovar el permiso de conducir que siempre suena por todos los lados. Kaká que nos lleva de camino resulta ser un conductor de primera.

El viaje de vuelta es el que me resulta más divertido. Salimos de una comunidad bastante alejada sobre las 16:30 en una furgoneta en la que vamos a acercar a bastante gente a sus comunidades en el camino de vuelta. Al venir nos pasó lo mismo, fuimos subiendo a bastante gente cooperativista que llegaba justa a la reunión y enseguida se ponen a hablar y sobre todo a contar historias y reírse. Hay dos mujeres que son especialmente graciosas según parece. Nos intentan traducir alguna de sus reflexiones o expresiones pero ¡no es posible! ¡Tendrían que traducirnos no solo el idioma, sino todos los significados e historias que esconde!

Ha llovido más y hay más zonas con dificultad, Kaká y Rum (su ayudante) analizan el tramo que nos toca pasar y con su pala y su azada van poniendo hierba si se trata de zona arenosa o palos en el caso del barro para poder pasar. Así vamos avanzando a medida que avanza el día y llega la noche, entre paradas y zonas en las que tenemos que revolucionar el coche a tope para que pueda pasar por la arena. Llegamos a una especie de trinchera de terreno arcilloso en el que Kaká para subir acelera de tal manera y va a tal pastilla que los ojos se me escapan a mirar a cuánta velocidad nos lleva este loco ¡40 kilometros/hora! Y a mí me parece que estoy en el coche con Carlos Sainz! ¡Qué relativo es todo!

A lo largo del camino nuestro coche, con el motor revolucionado y de vez en cuando con el claxon, avisa de su llegada para que los “más pequeños” que él le dejen espacio: personas, bicicletas, motos… A las 19:00 nos encontramos con un grupo de jóvenes que nos piden que vayamos más despacio. Se trata de una comitiva que traslada ¡un generador! Llevaban el generador sobre unos palos de bambú y con el susto de que llegábamos se les ha desmontado todo.¿Con ese generador a dónde van? es nuestra primera pregunta. Moïse el director del CDS-Kisantu con quien trabajamos nos explica entre risas que seguro que es para hacer una fiesta y nos recuerda que hoy es sábado a la noche. Como la vida sigue el ritmo natural y anochece a las 18:00 mi compañero dice: pero la fiesta ya la habrán hecho e irán de vuelta ¿no? Más risas porque estos mundele no se enteran. La fiesta todavía está por comenzar. En cuanto llegue la música, comenzarán a danzar hasta las tantas de la mañana.

Ahora nos toca a nosotros, nos encontramos un camión, como somos más pequeños nos toca ir marcha atrás unos 800 metros por estas caminos de barro para hacernos a una esquina, dejar al camión que pase y quedarnos encajados en el barro. Una vez más toca bajar y sacar pala y azada.

Un poco más adelante vemos a otro grupo llevando unos bafles del tamaño casi de una persona. Moise ríe ¡sí que van a hacer ruido! Son las 20:45 y todavía nos cruzamos con otros grupos de jóvenes cargando otro generador ¡espero que sea para una fiesta diferente sino los anteriores…!

Llegamos a nuestro destino en torno a las 22:30 con pocas ganas de fiesta y con un conocimiento más claro de qué era aquello de que la carretera era un problema para este proyecto de cooperativas agrícolas. Ante ello ¿qué hacer? En el proyecto proponemos que la gente se comprometa a arreglar las carreteras, al mismo tiempo que van haciendo propuestas en los planes de desarrollo local con sus autoridades para que el se asuman la reparación de carreteras y también exigir al ministerio correspondiente para que de una solución a estas carreteras. Porque pueden parecer intransitables pero ¡mucha gente y más mercancías dependen de ellas!

Crónica 7: En Congo, se ponen morados

Desde que hemos llegado a Congo me sorprende cómo en revistas, periódicos y en los discursos de las organizaciones con las que hemos estado la violencia hacia las mujeres es un hecho sobradamente presente.

No es de extrañar ya que en el Este de Congo, con una guerra latente, las mujeres son utilizadas como “arma” o “víctimas” de esta guerra. Es un caso alarmante por el gran número de mujeres sobre todo desplazadas y refugiadas que son violentadas continuamente. Hay quien lo señala como un caso más paradigmático que el de Ciudad Juarez (México) aunque con menor impacto en los medios de comunicación. No obstante, el último encuentro de la Marcha Mundial de las Mujeres se realizó en esa zona y nos mostró esta realidad pero también la de gran cantidad de grupos de mujeres que se unen para hacer frente a esta vulneración de los derechos humanos tan aberrante.

mujeres congo

La Región del Bajo Congo en la que estamos no vive esta situación tan escandalosa de violencia hacia las mujeres. Sin embargo, la realidad nos muestra una permanente desigualdad social y violación de los derechos de las mujeres. Una investigación reciente realizada en 2011 nos mostraba los siguientes datos:

Diferencias entre el tiempo dedicado de mujeres y hombres a cargas domésticas y de producción: las mujeres dedican 14h 45’ frente a 5h 45’ los hombres

  • Tiempo de sueño: 7 horas frente a 10 para los hombres
  • Tasas bajas de escolarización: 42,8% para las niñas y 57,2% para los niños
  • Los tribunales y comisarías de la provincia registraron 1.350 casos declarados de violencia sexual entre 2001 y 2005, y 700, solo en el primer semestre de 2006.

Frente a ello me sorprende la dignidad y estilo con que muchas de las mujeres caminan por la vida, la sabiduría que cargan sobre sus cabezas y la sonrisa de acogida a las personas desconocidas. Sin duda, más en la capital, hemos visto actitudes y expresiones de sumisión y sometimiento. Esto es debido, entre otras cosas, a que las mujeres llevan siglos siendo sometidas a violencias continuas.

Es dura la vida aquí y más para las niñas y las mujeres. Pero hay cosas que están cambiando como es el acceso a la educación de las niñas y jóvenes. La unión de las mujeres y su generación de alternativas y, a veces, de estrategias para escapar de este sistema tan desigual es otra de las luces de todos los tiempos.

Pero, sin duda, es necesario que no solamente el Congo sino todas y todos nos pongamos morados y sigamos eliminando las desigualdades entre mujeres y hombres. Por eso, en el proyecto que estamos identificando optamos, entre otras cosas, por trabajar con las niñas y los niños de hoy, hombres y mujeres del mañana para que podamos disfrutar de un mundo más justo y en equidad.

Crónica 8: El fútbol, más allá de las diferencias culturales

Quien sigue estas crónicas sabrá que llegamos a la República Democrática de Congo el día que perdieron el partido para continuar en la Copa África. Perdieron contra Malí que el siguiente domingo ganó el partido pero que ya han sido eliminados. Este domingo, de nuevo en Kinshasa (kin por aquí), seremos testigos de una final que pocos pensaron: Nigeria- Burkina Faso (país anglófono contra francófono, entre otras cosas).

Durante estos días, en la identificación del programa, hemos escuchado diversos debates sobre lo que es propio de la cultura africana, lo que ha sido traído aquí, las bondades de unas cosas y las maldades de otras. El caso es que más allá de toda discusión, la realidad nos muestra que el fútbol es un valor universal y que no importa quién se lo haya inventado ya que todas las culturas disfrutan con él.

congo futbol

Aquí en el CDS Kisantu, la organización con la que trabajamos, los hombres se están entrenando estos días porque desde la Universidad les han invitado a jugar un partido. Parece que los de “nuestra organización” cuentan con ventaja, según ellos, porque cuentan con varias personas en prácticas, gente joven y que puede aguantar todo el partido. Esperan que la Universidad no tire de sus estudiantes porque sino… El partido será a comienzos de marzo así que ¡nos lo perdemos!

En las comunidades en las que hemos estado cuando decimos que somos de España enseguida mencionan al Barça y al Madrid. De hecho, el conductor que nos llevó a las comunidades se hacía llamar Kaká. Hablando del Barça y el Real Madrid en una conversación nocturna en las comunidades en torno a unos cacahuetes y unas cervezas tuve la osadía de llevar la contraria a mi compa sobre las bondades como entrenador de Mourinho. ¡Vaya risas las de los compañeros africanos! Dicen que las mujeres no opinan de fútbol y se parten de risa con mis aportaciones. Yo me río también porque mis opiniones sobre Mou tiene más relación con su trabajo en equipo, estilo… que con su estrategia futbolística pero esto ni lo explico.

Estando en las comunidades constatamos que hay cosas que cambian en las culturas (algunos de los y las jóvenes de aquí llevan cascos como en casi cualquier sitio del planeta hoy…). Las culturas cambian y las culturas se comparten y, desde hace tiempo, el fútbol supera todas las barreras culturales y es un placer compartido e incuestionado por muchas culturas del planeta.

Crónica 9: La brujería, una forma de medicina

En el camino a las comunidades recogemos con el coche a una madre con un niño de meses que muestra todos los síntomas de la desnutrición. Parece ser que tiene un problema en la garganta que le impide succionar y tomar la leche necesaria del pecho de su madre. Aquí se cuenta que alguien le ha echado un mal de ojo a ese niño y que difícilmente saldrá adelante. También cuentan que los niños y niñas enfermizos son maldiciones contra una familia para acabar con ellas por el dinero que tienen que invertir en su cura.

Nos hablan también de enfermedades de personas que se explican fundamentalmente por que alguien no le quiere bien. Es lo que aquí llaman brujería y es a las personas que saben de ello a las que acuden cuando hay algún mal de este tipo en la familia.

Entonces yo me acuerdo de las herboleras, las brujas quemadas, la gente que acude a la homeopatía, a medicinas más holísticas en las que lo relacional tiene un papel tan fundamental en el desarrollo de enfermedades y siento que no estamos ni tan lejos ni tan equivocadas.

brujeria

La salud implica a la persona en su conjunto, el medio ambiente en el que se desarrolla y las relaciones interpersonales. Sin duda, la medicina “occidental” también hace un servicio muy importante aquí. Lo vemos todos los días porque vivimos al lado de un hospital y compartimos casa con unas monjas que trabajan en él. Además del trabajo en el hospital han puesto en marcha una huerta para que las personas enfermas mejoren su nutrición, también trabajan con personas enfermas de SIDA y tuberculosis, visitándolas hasta la casa para que no se olviden de los tratamientos…

De nuevo las relaciones, claves para la salud. En eso estamos profundizando en las relaciones entre pueblos para mejorar “la salud”, la buena vida de nuestros pueblos.

Crónica 10: Campos de aprendizaje

Hoy he hecho una visita al campo, una gozada porque tras tantos días de curro de oficina y cuando volvemos a “casa” a seguir currando apetece también “ver” para mejor entender de lo que hablamos.

He estado con Albert y Eric de otra organización con la que trabajamos en el mismo entorno, la organización se llama CEDEF. Ellos se autodenominan “vulgarizadores” y trabajan con la gente de los pueblos dando y acompañando a pequeños agricultores y agricultoras. Me han llevado hacia la diócesis de Matadi en algunas zonas donde trabajan enseñándome de camino los almacenes, puestos de venta, estructuras para la transformación de la mandioca, apoyadas y apoyados por Medicus Mundi Navarra y ALBOAN y con la colaboración de, entre otros, el Gobierno de Navarra y Gobierno Vasco

Si bien las construcciones y la propuesta de la organización de facilitar medios para la transformación, almacenaje y venta de los productos agrícolas me ha parecido muy interesantes lo que más me ha gustado es ver cómo trabajan en los diferentes pueblos dando formación y acompañando a la gente en el trabajo en campos comunitarios con nuevas formas de “producción agrícola” y con nuevas semillas y plantas.

Además de los campos comunes en los que se agrupan en torno a 25 personas, compuestos mayoritariamente por mujeres y en los dos que hemos visitado liderados por ellas, tienen también campos de aprendizaje. Estos campos los cultivan con la gente interesada de los pueblos en los que han trabajado y son campos de experimentación de diferentes técnicas y semillas para que puedan comprobar el rendimiento diferenciado de cada uno.

Hoy hemos tenido la suerte de llegar a un campo en el que era tiempo de recolectar unos cacahuetes plantados para hacer semillas. Ha sido una suerte poder ver cómo disfrutaban al ver el fruto de su trabajo, cómo celebraban la cantidad de semillas que podían obtener y cómo cantaban juntas celebrando el trabajo en común. Se ríen también cuando les contamos que en nuestros pueblos no cultivamos cacahuetes y mucha gente no conoce la planta ni saben que los cacahuetes están bajo tierra.

congo campo

Luego, hemos visitado también la casa de Papa Sami. A mi me gusta cómo aquí todos los hombres son Papa algo y las mujeres Mama algo. Pues Papa Sami, con su familia, es modelo para muchos otros. Trabajan su tierra en familia y además del campo, tiene varias pequeñas piscinas donde tiene peces y bastantes colmenas. Son una familia muy activa y que tiene el compromiso de compartir los primeros frutos de sus nuevas cosechas con otras personas interesadas. Me cuentan que hace un tiempo vinieron de una comunidad a visitar su hogar y le dijeron “Hoy se habla de ti Papa Sami pero mañana hablarán de nosotros”. Y parece que así ha sido, el ejemplo de la familia de Papa Sami ha motivado a otras comunidades diversificar y ser proactivos con sus campos. No les he podido conocer porque estaban de duelo y estaban visitando a la familia.

En otra comunidad hemos visto como Mama Nico tenía que hacer ya la recolección de una nueva variedad de mandioca, mandioca dulce que ha plantado en su terreno. Mama Nico estaba en el terreno comunitario trabajando con su hijo en la espalda, nos hemos acercado a su campo de mandioca y también hemos celebrado los tubérculos tan grandes que le producían las nuevas semillas y técnicas aprendidas. Con tanta alegría no me he podido resistir a compartir y probar un poco de la mandioca recién sacada.

Después de ello todavía hemos visitado más campos, la gente está encantada con las visitas y me han llevado a visitar una gente que estaban trabajando juntos a unos 2 kilómetros, bajo un sol de justicia, de donde podía llegar nuestro coche. Pleno sol, varios km. de caminada pero ha merecido la pena. Nos han recibido con alegría, han bailado y con una generosidad extrema me han regalado algunos cacahuetes de su cosecha. Me querían dar un saco tremendo, amablemente les he dicho que con unos pocos me bastaban. No solo me han regalado los cacahuetes sino que han agradecido a ALBOAN su presencia y colaboración. Así que gracias por estar ahí y los cacahuetes los cargo para compartirlos en breve en nuestras sedes.

Crónica 11: De comidas y bebidas

Hace poco nos recordaban la película “De Dioses y de hombres” que es utilizada por aquí para hablar con los y las jóvenes sobre el compromiso con la realidad. A raíz de esta película me venía a la mente la necesidad de un comentario titulado: de comidas y de bebidas.

Como en casi la mayoría de los países, Inglaterra en esto es una excepción a mi juicio, aquí también se come muy bien.

Dentro de la comida congoleña de esta zona la mandioca es la reina en sus diferentes versiones, cocinada como pasta en lo denominan fufu o como un producto un poco más elaborado que se presenta envuelto en unas hojas y que denominan chickwanga (he visto diferentes formas de escribirlo y no sé cuál es la correcta), En cualquier caso, la mandioca y casi cualquier comida, ha de ir acompañada de una salsa, por ejemplo, la salsa de pimientos picantes llamada pili- pili. La mandioca se puede acompañar también de “algo verde”: hojas de mandioca cocinadas llamadas pondu, una especie de espinacas bien sabrosa u otras hojas muy cotizadas y cocinadas, a veces, con salsa de cacahuete llamada fumbua.

Estos son los acompañantes claro, el plato fuerte es algo de carne: cordero, hoy hemos visto una cabra enterita, chamuscada diría yo, en el mercado, pollo, aves…. Y también algo de pescado seco para su mejor conservación o requetefrito.

chickwanga

A esto hay que añadir que tenemos la suerte de haber llegado en una época llena de frutas: hay plátanos, piña, fruta de la pasión y otras frutas que no nos resultan tan conocidas allí. Una es la poilu o rangoustan y otra el mangustin. Una la he visto antes en América Latina y la otra también se ve en Laos, Vietnam y Bali. También está el safu, que hoy nos han dicho que provoca sueño, y que es como una oliva grande con carne tierna en su interior rodeando una pepita. Para algunos sabe a alcachofa pero a mí sabe a aceituna.

Es innecesario aclarar que todo lo que estoy nombrando está riquísimo.

Para beber además del agua canadian pure, como buena colonia belga tienen una gran variedad de cervezas que intentamos ir catando poco a poco desde las más rubias hasta las tostadas: Primus, Skol, Mützig (la preferida de Marcos), Doppel, Ngoy, Djino, Beaufort (la más reciente en el mercado), … Cervezas casi siempre acompañadas de cacahuetes tiernos, hervidos o tostados. Entre las cervezas, la que no he podido resistir probar es la Turbo King, una cerveza tostada que te llena de energía y que, como su anuncio indica, es “asunto de hombres” o es “cosa de hombres” como se decía también en nuestra infancia de Soberano “affaire des hommes”.

Crónica 12: El ciclo de la vida, muerte y vida

La fuerza, es lo que para un jesuita belga con el que nos hemos encontrado en Kin lo que definiría la filosofía bantú y parte de la filosofía africana. No es tanto la estética, la belleza o el placer sino la fuerza.

Vemos a niñas y a mujeres cargar sobre sus cabezas baldes llenos de su producción agrícola durante kilómetros y kilómetros. La fuerza de la vida también está presente por las carreteras que transitamos. Muchos niños y niñas, jóvenes y personas mayores que luchan y disfrutan día a día de esa vida regalada.

También en estos pocos días de estancia por aquí hemos sido conscientes de muchas muertes. No es tanto la muerte, sino el duelo de las personas vivas lo que nos hace conscientes de ella. Hoy se inaugura un puente importante para los y las amigas de CDS Kisantu (va a contar con la presencia del Gobernador, el Obispo, representación de la Embajada alemana, Misereor, autoridades locales…) y el jueves tuvieron conocimiento de que un representante local había fallecido y todos los demás estaban en el duelo. Esto generó un debate sobre si habría que suspender o no la inauguración del puente. Finalmente el puente se ha inaugurado hoy.

vida

El duelo, es un momento importante para las gentes de aquí y al que le dedican su tiempo, no como nosotras y nosotros que dicen aquí que vamos siempre corriendo por la vida y parece que, por la muerte también. Son varios los días de duelo y las personas se desplazan para acompañar a las fallecidas, y también a las vivas. Una de las personas de la familia, la de mayor autoridad o reconocimiento, comienza a llorar y todas las demás deben llorar, pero al mismo tiempo deben seguir haciendo sus actividades cotidianas. Dejan de llorar cuando la persona que ha comenzado para de llorar. El lloro pasa por varios estadios conformados por gemidos, canturreos y sollozos que muestran la tristeza y acompañan a vivos y muertos en la despedida. Sin embargo cuentan que en existe una diferencia generacional porque los y las jóvenes danzan para acompañar el duelo. En Burundi, al contrario de en la RDC, no se permiten expresar los sentiemientos. !Que diversidad!

Ayer nos traían en coche y la mujer de François, que trabaja para Medicus Mundi Navarra, estaba en el duelo por el fallecimiento de su abuelo. En una de las comunidades en las que estuvimos, en Mbanda-Kilenda, varias personas no se pudieron acercar a la asamblea porque estaban de duelo también.

Vida y muerte hoy unidas a la vida y la muerte del entorno natural. Nos cuentan que en la zona del Bajo Congo, donde hemos estado, la gente reflexiona sobre la deforestación a la que están sometiendo a su propia tierra y su reflexión es la siguiente: “si seguimos así llegará un día en que ni siquiera podamos ser enterrados con ataúdes de madera de nuestra propia tierra”.

Categoría: