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Educación en Burundi: pobreza, desigualdad y abandono marcan el futuro de su juventud

Educación en Burundi: pobreza, desigualdad y abandono marcan el futuro de su juventud

La población de Burundi es muy joven, con casi la mitad (48%) menor de 18 años y un 23% de adolescentes. En Burundi, alrededor del 30% de las y los adolescentes no asisten a la escuela, y el 95% de este grupo son chicas.

La escolarización no implica necesariamente aprendizaje, pero la falta de éste aumenta la probabilidad de abandonar la escuela. La pobreza de aprendizaje es uno de los factores que contribuyen al bajo rendimiento educativo. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO, si bien las tasas brutas de matriculación en la enseñanza primaria son prácticamente del 100%, en secundaria descienden a un 52 % de mujeres frente a un 43 % de hombres. Las tasas de matriculación en la enseñanza terciaria también son más bajas, con un 7 % de hombres matriculados frente a un 5 % de mujeres. En cuanto a las tasas de finalización de cada ciclo. en enseñanza primaria son del 57 % para las niñas y del 49 %, para los niños. En secundaria solo el 33,8 % de las niñas y el 26,1 % de los niños completan sus estudios. Estas cifras ponen de relieve los retos que plantea la retención del alumnado en su transición a la enseñanza secundaria.

Aunque los esfuerzos de Burundi para mejorar el acceso de las niñas a la educación han sido importantes, siguen existiendo retos. El último informe estadístico de 2022-2023 llama la atención sobre un cambio sin precedentes: por primera vez en una década, las niñas superan a los niños en la repetición de curso. Esta evolución pone de relieve la importancia de analizar los factores que contribuyen a las dificultades académicas de las niñas, entre ellos la disminución del porcentaje de profesoras, que ha pasado del 80 % al 57 % en la última década. Además, solo el 41 % de las escuelas primarias tienen acceso a una fuente de agua, y las tasas de saneamiento son bajas, con una letrina en buen estado por cada 76 niñas. Un tercio de las escuelas carecen por completo de letrinas adecuadas para las niñas. Un alto porcentaje de niñas (70,2 %) no asisten a la escuela durante sus períodos menstruales, lo que supone una media de cinco días de ausencia al mes. Como resultado, las niñas obtienen peores resultados que sus compañeros varones al inicio de la pubertad en la escuela secundaria inferior.

Un dato importante sobre la capacitación de la población burundesa durante su infancia nos lo da el Índice de Capital Humano para Burundi, que se basa en seis variables: la probabilidad de que un niño sobreviva más allá de los cinco años (94 %); los años de escolarización promedio hasta los 18 años (7,6 años); el nivel de aprendizaje promedio; los años de escolarización ajustados al aprendizaje (5,2 años); la tasa de supervivencia de adultos (el 72 % de los niños de 15 años sobreviven hasta los 60); y la probabilidad de retraso en el crecimiento durante la primera infancia (46 %). A partir de estas seis variables, se estima la productividad esperada en la edad adulta de un niño en comparación con la productividad total que cabría esperar con una educación y una salud completas. La estimación es que un niño nacido hoy en Burundi alcanzará solo el 39 % de su potencial.