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Tajimat Pujut, el buen vivir de la Amazonía del que podemos aprender

Tajimat Pujut, el buen vivir de la Amazonía del que podemos aprender

La Amazonía no es solo el pulmón del planeta; es un espacio habitado por comunidades milenarias, como los Awajún y los Wampis, que custodian una sabiduría invaluable para la humanidad. Desde hace más de 26 años, el Servicio Agropecuario para la Investigación y Promoción Económica (SAIPE) de la Compañía de Jesús acompaña a estos pueblos en la defensa de sus territorios y modos de vida. Hoy, esta misión compartida con Alboan se enfrenta a desafíos complejos que amenazan su entorno y su identidad.

Como nos cuenta Paulo Valencia SJ, director del SAIPE, el territorio sufre presiones severas. La minería ilegal en ríos como el Cenepa, Santiago y Marañón introduce metales pesados como el mercurio, dañando la pesca y la salud. A esto se suman la deforestación, la trata de personas, el avance del monocultivo con agroquímicos y alarmantes índices de anemia. Frente a ello, SAIPE no opta por la confrontación directa, sino por la creación de alternativas productivas viables.

Un ejemplo de resistencia y adaptación es el impulso de la acuicultura. Las mujeres se organizan y gestionan piscigranjas aprovechando las quebradas de la selva alta, garantizando alimento saludable y una fuente de ingresos. Asimismo, se promueve la soberanía alimentaria mediante la diversificación de parcelas familiares con plátano, cacao, hortalizas locales y la crianza de gallinas, contrarrestando la entrada de productos procesados de fuera.
 

Enfoque intercultural

Sin embargo, la amenaza no es solo física, sino también cultural. La llegada de internet y la postergación histórica de la zona hacen que las nuevas generaciones perciban que "lo de fuera siempre es mejor", rompiendo con tradiciones como el masato (bebida de yuca fermentada) o el encuentro familiar de la primera hora de la mañana donde se comparten saberes.

Para mitigar esta pérdida, SAIPE apuesta por un enfoque intercultural que reconoce la espiritualidad indígena, donde el bosque y la comunidad están interconectados. Además, se potencia la comunicación a través de Radio Kampagkis y las redes sociales, para que, a la par que la productiva, poder llevar a cabo una labor educativa.

Paulo nos recalca que apoyar a estas comunidades no debe ser un mero acto de acompañamiento hacia "las personas más empobrecidas", sino una oportunidad de aprendizaje global. En un mundo fragmentado, los Awajún y Wampis nos enseñan el Tajima Puhut (el buen vivir): la búsqueda de una vida armónica, en abundancia y en comunión con la naturaleza. Cuidar su existencia es preservar una riqueza que nos nutre a todos como humanidad.

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