Álvaro Valpuesta, voluntario VOLPA: “Acompañar es estar con las personas de los campos, escuchar sus deseos, sus aspiraciones, compartir la vida con ellas”

Alboan Alboan
06/10/2021
Álvaro Valpuesta, voluntario VOLPA

Álvaro Valpuesta, es un pamplonés de 26 años que desde julio de 2021 participa de la labor del servicio Jesuita a Refugiados (SJR) de Burundi y Tanzania dentro del programa VOLPA de voluntariado internacional.

¿A qué te dedicabas antes de participar en el programa VOLPA y qué razones te motivaron a dedicar dos años al acompañamiento de las personas refugiadas?

Hasta junio de este año he sido profesor de Primaria y pastoralista en el colegio San Ignacio de Pamplona. También acompañaba grupos de jóvenes en los Scouts y en las comunidades MAG+S.

Siento que en cierta manera no fui tanto yo sino otras personas las que me ha traído hasta aquí. Tanto mi familia como mis amigos me han querido mucho, me han dado un gran ejemplo de vida y me han ayudado en ocasiones difíciles. Los Scouts, así como la familia Ignaciana me han ofrecido una espiritualidad que me ayuda a ser feliz saliendo de mí mismo y buscando la felicidad de otras personas y un mundo más justo y fraterno.

Me siento muy afortunado por todo esto y de ese agradecimiento me ha ido brotando la pregunta, ¿Y tú, qué puedes y quieres hacer con tanto bien recibido? Al ir respondiendo esa pregunta, he ido sintiendo una llamada a conocer la realidad del sur de primera mano, a integrarme en una comunidad del sur, servir en ella y dejarme transformar por esa realidad.

 

¿Qué tareas desempeñas y cuál ha sido el proyecto de que más ha llamado tu atención?

Mi puesto es el de asistente de seguimiento y evaluación de los proyectos de Tanzania. Hasta ahora, ha habido mucha parte de formación y de dar retroalimentación de las propuestas de actividades, así como diseñar nuevos proyectos.

El proyecto que más me ha llamado la atención es el de acompañar a la infancia y juventud con discapacidad.

Si estuvieras en una clase en España, ¿cómo explicarías a tus alumnos el impacto que tiene el desplazamiento forzoso en la educación de niños y niños como ellos que han huido del conflicto o nacido en un campo de refugiados?

Les explicaría la situación de tener que desplazarse forzosamente y les preguntaría que les preocuparía en esa situación. Supongo que pocos dirían la educación, sino que hablarían de estar seguros con su familia, de tener comida, una casa… Es normal, cuando una familia huye es porque la necesidad de seguridad está por encima de todas las demás, luego viene la alimentación, tener un techo, ciertas condiciones… Tristemente, la educación es de los primeros derechos que se pierden y de los últimos que se recuperan.

 

JRS ayuda a familias vulnerables y refugiadas en Bujumbura a escolarizar a sus hijos e hijas con necesidades específicas. En situaciones de emergencia, ocurre a menudo que no se prioriza la educación de estos niños y niñas. ¿Crees que es importante asegurar su educación en estos contextos?

La forma de acercarse a las personas con discapacidad aquí es totalmente distinta, muchas veces están solos o acompañados pidiendo en los semáforos o parkings y otras muchas veces las familias les mantienen en la casa casi sin acceso a la vida pública, unos pocos acuden al colegio.

Creo que es de crucial importancia hablar de este tema con las comunidades, acercarnos a su vivencia y su cultura, escuchar y compartir con ellas. Desde esta escucha es desde donde se les pueden plantear opciones que permitan un mayor desarrollo de la infancia con discapacidad y acompañarles en este proceso que ellas deberán liderar e implementar.

 

Respecto al acompañamiento de las personas refugiadas burundesas en Tanzania que retornan a Burundi, ¿has presenciado el trabajo de JRS y Alboan en este sentido?

Si todo lo que han vivido en los campos no ha sido nada fácil, y esta es una de las razones por las que vuelven, el retorno tampoco lo es. Muchas veces sus casas están ocupadas y sus campos cultivados por otros, de los animales que tenían ya no están, la infancia tiene problemas con el idioma para integrarse en el colegio y seguir el ritmo... Todo esto genera también grandes problemas en el seno de la comunidad. Es por ello que creo que acompañar ese proceso es de vital importancia y de un valor incalculable.

 

¿Has conocido a alguna persona refugiada con una historia de vida inspiradora que te gustaría compartir?

No he tenido la opción de conocer a personas de los campos en profundidad, sin embargo, en la ciudad me he encontrado con personas que han sido refugiadas.

Me ha dado mucha fuerza que, a pesar de las múltiples e indescriptibles dificultades que han vivido, han sido capaces de salir adelante.. Uno de ellos estudiaba en la universidad y otro tenía un trabajo en una buena empresa donde estaba contento. Ver que hay personas que salen adelante y se desarrollan conforme a sus deseos me da esperanza y ratifica el valor que tiene lo que hace el JRS. Y lo que hacen las personas refugiadas para salir adelante, más aún, no tiene palabras. Es simplemente admirable.

¿Para ti que significa acompañar y cómo se entiende eso en el trabajo de JRS? 

JRS, ALBOAN y acompañar van de la mano y no se entienden la una sin la otra, es nuestro sello de identidad. Estar con las personas de los campos, escuchar sus deseos, sus aspiraciones, compartir la vida con ellos… Es lo que permite al JRS servir. Sin este acompañamiento, perfectamente podríamos estar sirviendo unos intereses que no son los suyos.

Un ejemplo de esto lo veo en todas las personas refugiadas que el JRS forma en Tanzania y contrata para que hagan acompañamiento personal a las personas más vulnerables. ¿Cómo no vamos a servir sus intereses si son ellas mismas las que hacen dicho acompañamiento? Para mí, este acompañamiento es como la savia que alimenta todo un árbol.

 

¿Te gustaría añadir algo más?

Me gustaría agradecer de todo corazón a todo el equipo de Alboan y de JRS, personas con las que ahora tengo el placer de compartir misión para trabajar por un mundo más justo y por las que me siento muy acompañado. Ojalá las estructuras injustas, que aplastan a tanta gente, ganen en humanidad.

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