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Más de 830.000 personas huyen de la nueva escalada de violencia en Líbano

Alboan y JRS activan una respuesta de emergencia en Líbano tras la escalada de violencia
Alboan y JRS activan una respuesta de emergencia en Líbano tras la escalada de violencia

El recrudecimiento de las hostilidades en el Líbano desde el pasado 2 de marzo de 2026 ha provocado una crisis humanitaria sin precedentes, obligando a más de 830.000 personas a abandonar sus hogares para salvar la vida.

Alboan y el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) hemos activado un plan de emergencia nacional para ofrecer refugio, alimentos y atención médica a los miles de familias desplazadas por los ataques que ya afectan a zonas densamente pobladas de Beirut, el sur del país y el valle de la Bekaa.

El objetivo es proporcionar una red de seguridad inmediata en un país que ya albergaba a la mayor población de refugiados per cápita del mundo.

 

Hospitalidad frente a la emergencia


La situación ha alcanzado niveles críticos tras lo que se considera el brote de violencia más grave desde la tregua de 2024. Según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública libanés, la escalada ya ha dejado al menos 850 víctimas mortales y más de 2.100 personas heridas, con una incidencia especialmente trágica entre mujeres y niños.

Ante este escenario, el JRS ha transformado sus centros y escuelas en "espacios de hospitalidad". Actualmente, unas 131.661 personas se encuentran alojadas en más de 600 refugios colectivos repartidos por todo el país. Sin embargo, la gran mayoría de quienes huyen dependen de la solidaridad de las comunidades de acogida, que están al límite de su capacidad.

 

Relatos de resiliencia: el impacto humano


Detrás de las cifras se encuentran historias como la de Zahraa, una mujer refugiada en el Líbano. Zahraa ya buscó protección en la iglesia de San José de Beirut en 2024 para dar a luz a su hijo menor. Hoy, la violencia la ha obligado a regresar a los mismos muros buscando, una vez más, la estabilidad que la guerra le ha arrebatado.

«La iglesia se ha convertido en algo más que un refugio; es un lugar donde encontrar un momento de estabilidad en medio de la incertidumbre», explica Zahraa.

Como ella, Rudayna, madre de tres hijos, expresa su profunda preocupación por el futuro en un contexto donde las infraestructuras críticas han sufrido daños severos y más de 60.000 edificios han sido destruidos o afectados en los últimos años.

 

Un desafío a largo plazo


La respuesta de emergencia coordinada por Alboan y el JRS no solo se centra en la ayuda material, sino en la protección de los derechos y la dignidad de las personas desplazadas, considerándolas sujetos activos de su propia historia y no meras víctimas del conflicto.

La comunidad internacional observa con preocupación una crisis que amenaza con desestabilizar aún más la región. El impacto de esta escalada no solo se mide en edificios destruidos, sino en la fractura de proyectos de vida que requerirán un esfuerzo de solidaridad y reconstrucción sostenido en el tiempo.
 

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