Pasar al contenido principal

“No debemos sostener el silencio que mantiene la muerte y el dolor”

“No debemos sostener el silencio que mantiene la muerte y el dolor”

Alboan ha acompañado estos días la participación de redes eclesiales y territoriales en el marco del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, donde representantes de pueblos originarios de todo el mundo comparten diagnósticos, denuncias y propuestas para avanzar en el reconocimiento de sus derechos.

Durante las mañanas del 18 y 19 de abril, frente a la sede de Naciones Unidas en Nueva York, tuvo lugar el Caucus Global de los Pueblos Indígenas, un espacio ya consolidado dentro de este proceso internacional. Allí, delegaciones de distintos continentes analizaron la situación que viven sus comunidades y presentaron recomendaciones dirigidas al propio Foro Permanente y a los Estados.

 

Voces que interpelan al mundo


Las intervenciones pusieron de relieve realidades marcadas por la desigualdad, el racismo y el impacto de modelos económicos que amenazan la vida de los pueblos indígenas. Se escucharon denuncias sobre contaminación de ríos y fuentes de agua, enfermedades vinculadas al deterioro ambiental, abandono escolar forzado por el trabajo en actividades extractivas y persecución de quienes defienden sus territorios.

También se reivindicó el valor de los saberes ancestrales, especialmente en ámbitos como la salud comunitaria. Desde distintas comunidades se recordó la importancia de las parteras, curanderas y guardianas del conocimiento tradicional, que transmiten no solo cuidados físicos, sino también valores de respeto, reciprocidad, equilibrio y vínculo con la naturaleza.

En palabras compartidas durante el encuentro: no debemos sostener el silencio que mantiene la muerte y el dolor. Una llamada urgente a escuchar lo que sucede en los territorios y a actuar frente a las violencias estructurales que padecen millones de personas.

 

Sin territorio no hay vida


Uno de los mensajes más repetidos durante la asamblea fue la defensa del territorio como base de todos los demás derechos. La tierra garantiza identidad, lengua, memoria, espiritualidad, agua y futuro para las nuevas generaciones.

Lucila, lideresa del pueblo Nawa de Brasil y participante de procesos formativos impulsados por REPAM, volvió a expresar con fuerza una demanda histórica: “Demarcación ya”. Una exigencia que resume la urgencia de reconocer jurídicamente los territorios indígenas y protegerlos frente al despojo y la explotación.

Sin territorio, recordaron las delegaciones presentes, no hay pueblo ni posibilidad de buen vivir. Tampoco puede haber una verdadera ecología integral ni cuidado de la casa común.

 

Tejer alianzas para defender la vida


En el marco de estos encuentros también se desarrollaron espacios de diálogo entre lideresas indígenas y organizaciones acompañantes. Participaron representantes de las redes REGCHAG, REMAM y REPAM, junto a entidades aliadas como CIMI, ENDEPA, Claretianos, Cáritas Española, PUAM y Alboan.

Estos momentos permitieron compartir experiencias, fortalecer vínculos y renovar compromisos comunes en la defensa de los pueblos originarios y afrodescendientes. Desde la escucha mutua y el respeto, se reafirmó la necesidad de caminar junto a quienes sostienen la vida en sus comunidades pese a las amenazas constantes.

 

Nuestra misión compartida


Ante la violencia que sufren los territorios, los ríos, los bosques y las futuras generaciones, también existe resistencia. Mujeres lideresas, jóvenes, ancianas y comunidades enteras siguen cuidando semillas, lenguas, culturas y memorias.

Desde Alboan creemos que acompañar estos procesos forma parte de nuestro compromiso con la justicia global y la defensa de la vida. Seguimos apostando por redes que construyen esperanza, fortalecen derechos y promueven alternativas frente a un modelo que excluye y destruye.

Escuchar a los pueblos indígenas no es un gesto simbólico: es una necesidad urgente para construir un futuro más justo y sostenible para todas las personas.