“La respuesta a la mayoría de los problemas en RD Congo está en la educación"

Alboan Alboan
08/02/2018
José Minaku SJ

Entrevistamos a José Minaku SJ, Provincial de la Compañía de Jésus de África Central, de la que forman parte la República Democrática del Congo, Burundi y Ruanda. Charlamos con él sobre cómo se vive y trabaja en RD Congo. Uno de los principales problemas que debe hacer frente el país africano es la pobreza, consecuencia de la larga guerra que atraviesa el país, o más bien de las guerras encadenadas que se suceden desde hace más de 20 años. El conflicto ha destruido las infraestructuras básicas y los efectos también se ven en el estado de las viviendas y sobre todo en lo tocante al acceso a la educación y la salud.

 

¿Cuáles son los principales retos que debe hacer frente la Compañía de Jesús en RD Congo?

En la República Democrática del Congo trabajan un total de 384 jesuitas y el principal reto que se plantean es proporcionar formación a la población. Actualmente están formando a 55 personas educadoras de las que dependerá la formación de otras muchas más. La respuesta a la mayoría de los problemas a los que debemos hacer frente en RD Congo está en la educación.

La Compañía de Jesús está presente en el país y trabajamos en cuatro áreas principales:

  • Educación: con una red compuesta por ocho escuelas de secundaria, y alrededor de 10.000 alumnos y alumnas.
  • Parroquias, 14, de las que 10 se encuentran en áreas rurales de difícil acceso;
  • Apostolado social: CEPAS, Centros de Apostolado Social en Kinshasa y el Centro Arrupe para la investigación, en Lumumbashi.
  • Trabajo con la juventud el centro Muhiriwa que acoge a jóvenes con problemas; un centro de menores en Bukavu; un Hospital en Djuma y 5 Casas espirituales

 

¿Trabajáis únicamente con organizaciones de la Compañía de Jesús o tenéis relaciones con otras organizaciones?

No, también estamos en contacto con las comunidades y nos coordinamos con organizaciones que no tienen vinculación con la Compañía de Jesús. Lo mismo ocurre con el trabajo en educación, muchas de las escuelas tienen muy poca presencia de jesuitas.

En términos de arraigo de nuestras obras sociales creo que  las cosas están funcionando bien y la reacción de la gente es señal de ello, ya que nos muestran su apoyo. Incluso durante los momentos de mayor tensión durante el conflicto, la gente ha salido a defender a las personas que trabajan en nuestros centros sociales porque saben que la labor que se lleva a cabo es por y para ellas

 

¿Cómo es posible trabajar en un contexto de inestabilidad política?

Es muy complicado. Kabila no ha convocado aún elecciones y la situación es muy inestable. La Iglesia está jugando una importante labor como mediadora entre el gobierno y la oposición para tratar de evitar una nueva guerra civil. Pero la inestabilidad nos hace perder mucho tiempo, algunas de nuestras organizaciones aliadas no pueden trabajar y eso dificulta los procesos. A consecuencia de esta inestabilidad la economía del país no hace más que empeorar.

 

¿Cómo ves el futuro de esta situación?

Confío en que la mediación dé sus frutos y que las negociaciones lleguen a buen puerto. De momento hemos conseguido que la guerra no entre en la capital, Kinshasa. Creo que a pesar del retraso una vez que se den las elecciones veremos el horizonte. No pueden seguir ignorando a la gente.

 

Desde la campaña Tecnología Libre de Conflicto ALBOAN intenta dar a conocer la relación que existe entre nuestro modelo de tecnología y las consecuencias que ello tiene sobre las personas que trabajan para extraer los minerales para la fabricación de dichos aparatos. Hablamos de cuáles son las condiciones de vida de las comunidades que viven cerca de las minas, ¿Tienen alguna otra alternativa frente a la minería?

La gente joven no puede estudiar por falta de dinero y si tienen la “oportunidad” de cavar para sacar coltán, comienzan a trabajar en la mina. Definitivamente tenemos que trabajar para desarrollar nuestra agricultura, buscar alternativas, las economías familiares no pueden depender únicamente de la minería.

Por otra parte la sociedad civil ha estado muy politizada y a menudo quienes se presentan como líderes de la sociedad civil lo único que quieren es lograr poder o un puesto en el gobierno, y no se preocupan por defender los intereses de la gente.  Esas es la razón de ser de la iglesia en el Congo, es necesario que alguien muestre compromiso con la gente y que haga frente a los líderes locales cuando es necesario.

 

La situación de las mujeres de RD Congo es de una gran vulnerabildiad. La Compañía de Jesús, ¿acompaña a esas mujeres víctimas de violencia o a las organizaciones de mujeres?

Las mujeres son los auténticos pilares de las comunidades, porque mientras los hombres son los que se marchan a la guerra ellas se quedan, en la mina y en el campo. Una sola mujer sostiene a toda la familia, y en Congo hablamos de familias muy extensas.  En cuanto al trabajo concreto de la Compañía de Jesús con mujeres, desde la parroquias se trabaja con mujeres, se las acompaña, se las apoya en sus proyectos.

 

¿Qué le dirías a los socios y socias de ALBOAN que apoyan el trabajo que se realiza en RD Congo?

Por favor, no nos olviden. Los problemas de Congo están lejos de solucionarse. En nuestro país debemos responsabilizarnos de la situación, debemos trabajar por poner fin al conflicto, pero es importante que otras organizaciones y países nos tengan en su agenda.

En las lenguas bantú no existe el verbo "tener", sino "estar con". ALBOAN significa eso, "estar con", estar "al lado de", y creo que no es casualidad, porque ALBOAN nos acompaña.

 

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