El objetivo de la campaña “Son niños y niñas, No soldados” es contribuir a la rehabilitación y reinserción de los niños y niñas soldado de la región de Batticaloa (Sri Lanka) y facilitar el proceso de transición a la paz y reconciliación nacional.
La campaña apoya el funcionamiento del centro de acogida, rehabilitación y reinserción de niños y niñas soldado “Liles of the field hostel” (Centro de acogida las lilas del campo). En el centro cubren sus necesidades básicas y reciben atención psicológica, enseñanza y capacitación profesional. Además, siempre que es posible, se evalúan las distintas alternativas para la reinserción en sus familias y el establecimiento de sistemas de seguimiento que eviten nuevamente el reclutamiento.
En concreto en “Liles of the field hostel”, se promueve el aprendizaje de oficios, como costura, cocina o soldadura y en la medida en que la situación lo permite se intenta llegar a acuerdos con talleres y pequeños negocios de los alrededores para su inserción laboral.
En este momento el centro atiende a medio centenar de niños y niñas soldado que llegan al refugio de la mano de UNICEF que es quien se encarga de su localización y desmovilización.
La campaña “Son niños y niñas, No soldados” es una propuesta de ALBOAN, la ONG de los jesuitas en el País Vasco y Navarra, en colaboración con el Servicio Jesuita a personas Refugiadas de Sri Lanka que se encarga de la gestión del centro.

Viajaba a bordo de un tractor por una carretera de Batticaloa cuando cometió el error de pedir agua a varios hombres que hacían guardia en la cuneta. ”Entonces los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) se lo llevaron”, dice su abuela Najarath. La familia de Sisilan localizó dos días después al muchacho en un campamento en la jungla y se decidió a traerle de vuelta a casa. Cuando su tío fue a buscarle, los guerrilleros le recibieron a tiros.
Fue introducido en un coche mientras caminaba por la calle en busca de un trabajo para ayudar a su familia. “Desde entonces no hemos vuelto a verle. Mi madre ha ido a buscarle, pero se lo llevaron a una base militar en la jungla”, asegura Nithakaram, su hermano menor, de 12 años.
Ahila, empuñó su primera arma a los 12 años, a los 14 participó en sus primeras operaciones, “batallas en las que matabas a ciegas” y a los 16 recibió su primera herida de bala en la frente. Sobrevivió. La niña soldado asegura sentir terror a abandonar la protección del centro de acogida y ser reclutada de nuevo.
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ALBOAN forma parte de la Coalición para acabar con la utilización de niños y niñas soldados.
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