Fin
de la cumbre
8 de julio de 2005
"La gente ha rugido, pero el G8 ha susurrado.
En la actualidad, alrededor de 50.000 personas mueren de manera innecesaria
cada día. De hecho, si los líderes del G8 implementaran
la declaración de hoy de forma urgente, estimamos que para
el 2010 esta cifra descendería a 37.000 personas. Todas aquellas
personas que se han unido a la mayor movilización mundial para
erradicar la pobreza pueden estar orgullosas porque sus voces y esfuerzos
garantizarán que millones de personas vivan con dignidad y
salud, pero no podemos descansar hasta haber acabado con todas estas
muertes innecesarias.
La promesa del G8 de pronunciarse para el 2010 es como esperar cinco
años para dar respuesta al tsunami. A pesar de que personas
de todo el mundo han reivindicado una mayor justicia en las relaciones
comerciales, es terriblemente decepcionante que los líderes
del G8 no hayan respondido adecuadamente a este tema. El acuerdo de
cancelación de la deuda es un paso pequeño y tardío,
pero en la dirección correcta y, aunque es bueno que se haya
reconocido el principio de cancelar el 100% de la deuda, es necesario
ir más allá, por ejemplo, en el número de países,
la cantidad de dinero y la supresión de las condiciones.
El Llamamiento Mundial contra la Pobreza continuará presionando
para conseguir que nuestras demandas sean tenidas en cuenta, incluyendo
la cancelación de la deuda y el desafío a las estructuras
injustas, en los preliminares de la Cumbre Mundial de Naciones Unidas
en septiembre y de la reunión de la OMC en diciembre. Teniendo
en cuenta el historial de promesas incumplidas de los líderes
del G8, seguiremos de cerca el cumplimiento de sus compromisos. El
Llamamiento Mundial contra la Pobreza invita a los ciudadanos y a
la sociedad civil a involucrarse y unirse a sus respectivas coaliciones
nacionales. La Banda Blanca seguirá siendo un símbolo
en la lucha por la justicia y contra la pobreza".