¿Por qué movilizarse durante la próxima reunión del G8?  
 
 

Del 6 al 8 de julio el G8 se reúne en Gleneagles, Escocia. El G8 es un grupo informal que reúne a los líderes de los países más ricos y poderosos del mundo (EEUU, Reino Unido, Rusia, Japón, Italia, Alemania, Francia y Canadá). Estas personas tienen el poder para tomar decisiones sobre temas como el comercio internacional, la deuda externa y la ayuda para el desarrollo.

COMERCIO
Cada día, los países empobrecidos pierden casi 2.000 millones de euros debido a las reglas de comercio internacional, 14 veces lo que reciben en ayuda[1] .

Instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional han condicionado los préstamos y ayudas a la apertura de los mercados y la privatización de los servicios públicos de muchos países en desarrollo. Estas medidas no sólo no han generado crecimiento en sus economías sino que los efectos negativos pueden llegar incluso a anular los beneficios de la cancelación de la deuda y el incremento de la ayuda.

Por ejemplo, la apertura de los mercados agrícolas en Ghana, para poder acceder a créditos, ha facilitado la entrada de arroz de otros países (el 40% de las importaciones procedentes de EEUU) a precios más baratos que los locales, por lo que muchos agricultores locales han sido expulsados del mercado.

Una regulación internacional del comercio con una perspectiva de justicia podría ayudar a los países empobrecidos a fortalecer sus economías y garantizar servicios básicos como la educación y la salud.


DEUDA
Aunque los países más pobres del mundo han devuelto ya más de lo que recibieron, todavía pagan más de 45 millones de euros al día a los países ricos en concepto de devolución de deuda, mientras ven a millones de sus ciudadanos/as morir.

Los países empobrecidos no van a poder devolver la deuda nunca, dadas las dimensiones que ha ido alcanzando a lo largo de los años. Los créditos a los que accedieron en los 70 se dispararon debido al incremento de las tasas de interés de los 80.

La devolución de la deuda supone que los gobiernos dediquen menos dinero a la atención de servicios como la salud o la educación. En Zambia, por ejemplo, el gobierno gasta 3 veces más en pago de los intereses de la deuda que en sanidad.

En los casos en que la deuda ha sido cancelada el beneficio ha sido claro: en Mozambique se han introducido campañas de inmunización gratuitas para los niños/as; en Tanzania han eliminado las matrículas escolares, lo cual ha producido un incremento del 66% en el acceso a la educación.

AYUDA
Uno de los condicionantes para acabar con la pobreza es el aumento de los montos de ayuda internacional. Los países ricos se comprometieron a aportar la ayuda necesaria para alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza acordados internacionalmente (ODM). Esto supone al menos 42.000 millones de euros anuales, de acuerdo a lo datos de NNUU, y han de ser entregados ya.

En 1970 la mayoría de los países industrializados (salvo EEUU) se comprometieron a destinar el 0,7% de su PNB a la ayuda internacional. Actualmente sólo 5 países cumplen este objetivo. El gobierno de Zapatero se comprometió a aumentar la ayuda hasta el 0,5% para el 2008.

Además de aumentar la cantidad es necesario mejorar la calidad. La ayuda no debe estar ligada a la compra de bienes o servicios en el país donante; no debe estar condicionada al compromiso por parte de los países receptores en torno a la privatización o desregularización de sus servicios públicos o la apertura de sus mercados a las importaciones; dedicando mayores cantidades para compromisos a largo plazo, de tal manera que los países puedan hacer sus planes para períodos más amplios.

 

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[1] NNUU estima que los países empobrecidos podrían ganar 365,5 billones de libras al año.

 

 
   
 

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